Historia e innovación serán parte de la reconstrucción

 

Comienza a tomar forma lo que será la nueva cara del Instituto Alemán de Frutillar, centenario establecimiento educativo que tras el incendio ocurrido durante el mes de mayo, ha concentrado sus esfuerzos en el proceso de reconstrucción, apostando por conservar el carácter patrimonial del inmueble, además de entregar una mirada transformadora que potencie las capacidades educativas de los nuevos espacios.

Pablo Moraga, de la oficina de arquitectura Moraga-Höpfner, a cargo del proyecto, se refirió a las características del nuevo diseño, con acento en la renovación e integración de espacios manteniendo el espíritu original del inmueble. “Nosotros asumimos el proyecto de reconstrucción como una oportunidad para que el Colegio pudiera actualizar su infraestructura educacional poniéndola a nivel con los distintos proyectos educacionales en Chile y a nivel internacional, y por eso pusimos énfasis en generar espacios que cumplan también un rol educativo, con flexibilidad, transparencia y vinculación con los patios exteriores, asumiendo que el Colegio Alemán de Frutillar está en un entorno privilegiado, mirando el lago y el volcán, de manera que los niños que asistan al Colegio puedan tener una experiencia mucho más amplia, integral, educativa, vinculada con su entorno y también resguardados de las inclemencias del tiempo”, explicó Moraga.

El proyecto fue presentado a apoderados y directivos, despertando gran aceptación, por lo que ahora corresponde adaptar el proyecto y dar inicio a los trabajos. Se trata sin duda de un largo proceso, que los directivos del Instituto esperan comenzar cuanto antes, tal como indicó Andrea Díaz, Presidenta de la Corporación Instituto Alemán de Frutillar. “Teniendo los permisos empezar cuanto antes el desarme, que es la primera parte para poder avanzar y luego ojalá durante este mismo año poder partir con los cimientos del edificio, para durante todo el 2017 construir el pabellón nuevo que está pensado en dos pisos en este caso”, sostuvo Díaz.

Inserto en la zona típica de Frutillar Bajo, el proceso de reconstrucción del establecimiento debe pasar primero por el Consejo de Monumentos Nacionales, entidad que debe tomar conocimiento de los alcances y características arquitectónicas del proyecto a ejecutar. En paralelo, la comunidad educativa del alemán frutillarino continúa levantando fondos y aportes que se sumen a los ya recibidos de manos de empresas, instituciones y familias, campaña en la que es posible decir presente aportando en la cuenta 25-92041-4 del Banco Santander.

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