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La increíble historia del piloto frutillarino que voló una hora 15 minutos acompañado por OVNIS

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A raíz de que El Heraldo Austral y la OTEC Experimenta Tu Entorno están trayendo a la zona al experto mundial en el tema OVNI, Sixto Paz, un caballero se comunicó con nuestras oficinas de redacción señalando que él había sido piloto de la Fuerza Aérea Chilena y de LAN CHILE, y que había tenido la oportunidad de volar una hora y cuarto acompañado por OVNIS desde el Archipiélago de las Guaitecas hasta los nevados del Chillán en el año 1972.

Nos contactamos con Don Ricardo Frances de 83 años - originario de Puerto Montt- quien nos recibió en su casa en Frutillar, donde está radicado desde 1983, siendo miembro activo da la comunidad lacustre, y nos empezó a contar una de las historias más fascinantes que he escuchado…”a las 12:45 de la noche del 29 de diciembre del año 1972, en un vuelo aéreo de carga comandando un avión Boeing 727, con un copiloto y un ingeniero de vuelo regresábamos a Santiago desde Punta Arenas con un cargamento de corderos congelados. Era una noche muy buena, despejada y nos vinimos desde las Torres del Paine derechito por el territorio chileno, era una noche hermosa, había nubes bajas y aproximadamente a la atura de las Guaitecas (al sur de Chiloé) yo vi una luz que iba volando debajo nuestro a unos mil metros de altura, yo iba a 12 mil metros y veo que esta luz pasa sobre un poblado que podría haber sido Quellón; pregunto a la torre de control aéreo de Puerto Montt qué tráfico aéreo había esa noche, la torre responde, negativo no hay ningún tráfico en la isla, entonces continuamos conversando entre nosotros y la luz seguía volando por debajo nuestro, podíamos verla pasar entre medio de las nubes, definitivamente era algo que estaba volando, entonces me dicen desde Puerto Montt: “debe ser un OVNI” y el copiloto contestó “así parece” y, en ese momento, en 15 segundos en lo que uno demora en decir “así parece”, la luz subió desde mil metros a 12 mil metros y se nos instaló adelante del avión. Lo valioso de esta situación es que nunca se había comprobado que ante una comunicación radial la luz reaccionara y actúe, porque al parecer escuchó que nosotros la estábamos observando”.

“Yo estaba fascinado, la verdad es que nunca tuve miedo, y yo que no creía en estas cosas, al fin veía uno de estos objetos y su apariencia era como la de un sol que palpitaba”.

 

¿No lo encandilaba?

No. Se mantenía a una distancia del avión, todo el tiempo la misma distancia. Se instaló ahí y yo ladeé el avión con la intención de meternos a la luz, y el ingeniero de vuelo me dijo: “Don Ricardo, no siga, se apagó el radar”. Hasta ese momento en el radar veíamos toda la isla de Chiloé, el Seno de Reloncaví, y se distinguía perfectamente Puerto Montt, y justo, en ese momento se apagó. 

Estábamos muy entusiasmados, el copiloto transmitía como si fuera comentarista de fútbol, contando todo lo que estaba viendo a la torre en Puerto Montt, de repente la luz que latía como un sol, yo observé con mi reloj que los pulsos se producían cada tres a cuatro segundos, volaba con nosotros, exactamente a la misma velocidad porque nunca pudimos acercarnos, y en eso se desparrama en montones de luces que luego se dispersan y desaparecen para todos lados. Seguimos volando y la torre preguntándonos que qué pasaba y si aún veíamos las luces, “no, negativo” contestamos, ya estábamos casi en Puerto Montt y,  en ese momento observamos que el volcán Villarrica estaba en erupción esa noche, y hablamos con los pilotos. “qué noche más interesante tenemos, vamos a ver eso” y como éramos carguero y no vuelo comercial, partimos. Y en eso el copiloto me dice “mire, mire”, y al lado de la cordillera venían 7 luces, pero lejos, lejos. Después se juntaron y quedaron cinco y empezó un show de prende y apaga entre todas ellas que estaban alineadas, y el copiloto transmitía todos los movimientos totalmente entusiasmado y yo disfrutaba del espectáculo. De hecho nos olvidamos del volcán y su erupción. Al final, las luces se juntaron en una sola luz a la altura de Chillán, y se retiró hacia la  Argentina. Posteriormente, dos días después supimos por la prensa chilena que esa misma noche en Argentina como las 01:30, pasó una luz rasante sobre una carretera- todo esto está totalmente documentado en Argentina y también en algunos medios chilenos- y paralizó los motores de todos los vehículos que iban a Tandil, base aérea muy importante de ese país.

Don Ricardo nos contó que pocas veces ha contado esta historia porque “siempre se tomada para la chacota, pero a mis 83 años, ya no tengo nada que perder”, concluyó.

 

Conferencia Sixto Paz Wells

Club Alemán de Puerto Varas

Viernes 06 de abril

19:30 horas

Valor entrada $8.000

Venta de entradas:

Whatsapp +569 94154018

Email: eteotec@gmail.com