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Un siglo de tradición hotelera: Hotel Bellavista, 100 años de historia junto al lago Llanquihue

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Este 7 de septiembre, junto a autoridades, miembros del rubro hotelero, amigos, familiares y colaboradores, Hotel Bellavista celebró sus 100 años de existencia. Durante un siglo, esta tradicional institución de Puerto Varas no ha dejado de funcionar; salvo por un corto tiempo, cuando en 1985 las familias Opitz y Teuber lo compran y reconstruyen. Desde entonces, manteniendo el espíritu pionero de sus fundadores sumado al coraje visionarios de sus actuales dueños, el Bellavista ha logrado sobrevivir y adaptarse a los cambios de la ciudad y del turismo, respondiendo a las cambiantes necesidades y exigencias de este mercado.

 

Reseña histórica

Íntimamente unido a las rutas comerciales y turísticas, Carlos Heim, fundador del hotel Bellavista, tenía la idea de transformar Puerto Varas en un centro comercial para el sur del país. Heim empezó este negocio en 1918 ligado a la administración de algunos de los barcos a vapor que cruzaban el Lago Llanquihue para transportar mercancías. En ese entonces, la única forma de llegar a Puerto Varas era mediante el lago o el tren.

El Hotel estaba localizado estratégicamente cerca del puerto, lo que le permitió transformarse en un punto clave de paso por la ciudad.

En los años que siguieron, Puerto Varas siguió recibiendo visitantes. La inauguración del tren al sur (que llegó a Puerto Montt en 1913 para el transporte de pasajeros), facilitó las comunicaciones y el transporte hacia el resto del país, permitiendo la llegada de más turistas y estableciendo la ciudad como un espacio turístico. Poco a poco, la pequeña industria naviera fue perdiendo importancia, hasta que el vapor Santa Rosa dejó de funcionar en 1945.

Sin embargo, el Hotel Bellavista no era sólo un espacio turístico. A lo largo de todo el año, funcionaba prácticamente como un centro social donde se celebraban matrimonios, bautizos, kermesses y funerales.

Durante los veranos, se llenaba de pasajeros que se quedaban durante semanas. Las reservas se hacían mediante telegramas, cartas o con el teléfono de la recepción, en la que solían trabajar los nietos de don Carlos. El Hotel, así fue posicionándose como una empresa familiar centrada en los valores alemanes de la buena atención y el servicio eficiente.

Las hijas de Carlos Heim, Gerda y Wilma, se desempeñaron como administradoras del lugar durante gran parte de su historia. Fueron testigos de las visitas de dos presidentes, Jorge Alessandri y Gabriel González Videla al igual que del terremoto de 1960 y la construcción de la carretera Panamericana, que permitió aún más circulación desde y hacia Puerto Varas.

Pero el paso de los años y la velocidad de los cambios hicieron que las hermanas no pudieran continuar con el negocio y tomaron la decisión de vender el legado de su padre. Fue entonces cuando Ernesto Opitz y Ricardo Teuber deciden comprarlo.

Sin dejar la nostalgia de lado, demuelen el antiguo y tradicional edificio para dar paso al nuevo Hotel Bellavista, un proyecto arquitectónico que conservó la influencia alemana de las construcciones de la ciudad.  Y en 1988, con 27 habitaciones, una recepción y un pequeño espacio para servir el desayuno, el Bellavista retoma su operación.

Desde entonces, el Hotel Bellavista se ha adaptado a las necesidades del mercado y sus clientes. Hoy; con una ubicación inigualable, 70 habitaciones, servicio de restaurant y bar, centro de eventos, salones para conferencias, piscina climatizada y spa; se ha transformado en una de las mejores alternativas hotelera de la ciudad.