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Voluntarios frutillarinos cumplen un año en Alemania

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Egresados del Instituto Alemán y su rol social en capacidades diferentes

Próximos a cumplir un año viviendo en Alemania, los frutillarinos Bruno Held y Joaquín Pérez analizan lo que ha sido una de las etapas más importantes de su vida. Y es que al salir de Cuarto Medio, egresados del Instituto Alemán de Frutillar vivieron un cambio no menor. Después de postular y pasar por una entrevista online, ambos conocieron su destino; un condominio para personas con capacidades diferentes en la región de Hessen, Alemania, en el marco de un programa especial de trabajo social para jóvenes extranjeros, conducido por la iglesia luterana.

Este periodo ha sido para ambos una experiencia única, viviendo solos y ganando su sustento por primera vez, todo esto en una realidad distinta a la chilena y lejos de las comodidades del hogar. Esta independencia les ha permitido aprender a valorar la vida, a tomar decisiones y a comprender mejor las responsabilidades y desafíos de la edad adulta. ¿Cómo es el día a día para ellos en este nuevo contexto? Bruno Held explica: “Un día normal en mi trabajo, para comenzar, trabajo con gente con capacidades diferentes, en un hogar, una casa. Dentro viven 11 personas, a las que hay que ayudar, a algunos hay que darles comida, a otros hay que sacarlos a pasear, levantarlos en la mañana. Lo que hago está dentro de eso mismo, comida, ordenar, mantener limpio,  ordenar ropa, hacer comida, ayudarlos, estar con ellos, sacarlos a pasear”. Una rutina similar vive Joaquín Pérez, quien dice sentirse asombrado de la diferencia con Chile respecto a la forma de abordar las capacidades diferentes: “Una de las cosas que más me ha marcado es el trato que se le da a la gente con capacidades diferentes en Alemania,  la forma en que se les trata, las comodidades que se les dan, la cantidad de personal y gente que se ofrece para estos trabajos, la cantidad de gente que estudia estas carreras para trabajar en este ámbito. Son un siete acá, eso me ha marcado mucho, el trato”, explica.

Próximos a terminar el periodo de trabajo en este hogar, y pensando en el futuro, Bruno dice  que este viaje, junto con reforzar el aprendizaje del idioma alemán, les ha permitido ampliar sus horizontes y su forma de entender el mundo: “Yo acá estoy viviendo solo, tengo mi pieza, mis cosas,  gano mi dinero con mi trabajo, he aprendido alemán, empatía, respeto, solidaridad, responsabilidad, que es algo muy importante, y creo que también he logrado comprender de qué se trata un poco más la vida, esto de ser independiente y tener que valértelas por ti mismo, lleva a tomar decisiones diferentes que son para mejor, lleva a comprender ciertas situaciones, problemas, responsabilidades que uno antes no tenía en mente”, recalca.

Ambos aseguran que esta será una experiencia que no van a olvidar nunca, que les ha permitido empaparse de la cultura alemana y al mismo tiempo conocer gente de todos los continentes. Joaquín y Bruno piensan usar el idioma para seguir estudiando, y junto con agradecer el apoyo de la chileno-alemana Bettina Holzmann para acceder a este programa, ambos recomiendan la experiencia: “Se la recomendaría a todos. Es un año en que quizá la gente diga que es un año perdido, o gente que quizá quiera entrar a la universidad al tiro porque  no quiere perder tiempo, pero creo que es una experiencia que hay que vivirla, lo que se aprende acá es indescriptible. No solo está el ámbito de las personas discapacitadas, también están los jardines, trabajar con niños, porque esta Organización es gigante. A la gente que quizá no está muy segura de lo que quiere hacer después de dar la PSU lo recomiendo cien por ciento. Es un momento en que prácticamente acá estás solo, lo que sirve mucho en el ámbito de madurar como persona, como adulto”, expresa Joaquín.  

Finalmente, desde el instituto Alemán de Frutillar se indicó que el vínculo establecido con Evangelische Freiwilligendienste Diakonie Hessen, la organización que acoge en Hessen a Bruno y Joaquín, permitirá ahora recibir voluntarios alemanes que se integrarán a labores de apoyo en la comunidad escolar, esperándose el arribo de un primer grupo de jóvenes para el segundo semestre del 2018.