Opinión

Cómo la Tecnología Médica puede ayudar a la salud de las personas. PorJavier Urra Delgado, Director de Tecnología Médica Universidad San Sebastián | Sede De la Patagonia

El Heraldo Austral

En el año 1948 tiene sus incipientes inicios el actual Tecnólogo Médico, un profesional altamente capacitado en el área biológico-tecnológica que va a la vanguardia en la línea de batalla contra las diversas patologías que afectan al ser humano, ya que es el encargado de proveer las evidencias fisiopatológicas de apoyo al diagnóstico médico de éstas y, en algunos casos, también en el ejecutar y proponer tratamientos a ellas. 

Como carrera universitaria nace el 30 de marzo de 1960. Hoy, es impartida en más de 20 casas de estudio de nuestro país, siendo la Universidad San Sebastián una con la más alta acreditación en el país (6 años, 2017). 

Hay que destacar que no existe una carrera similar a nivel internacional. Las diversas áreas que en las que participa el profesional Tecnólogo Médico formado en Chile son analizadas de manera diferenciada en otras latitudes, lo cual ha traído dificultades para la convalidación de carreras entre países, tanto para los formados en territorio nacional como para quienes deseen convalidar sus estudios obtenidos en el extranjero.

La formación de un Tecnólogo Médico es intensa en las áreas de biología, física, administración y tecnologías de última generación, ya que en el mundo laboral se convive con estos ámbitos de manera cotidiana, en el contexto de su quehacer asistencial.

Considerando que los avances de la medicina son realmente significativos en nuestra contemporaneidad, los tecnólogos médicos no pueden quedar atrás, por lo cual la necesidad de formación continua es un hecho presente en nuestra realidad.

Es cierto que la tecnología forma parte de nuestro nombre profesional, pero una tecnología orientada a dar solución a las diferentes problemáticas de salud. Es un hecho también que, con la creación y remodelación de diferentes centros asistenciales de salud, tanto públicos como privados, las tecnologías aplicadas al diagnóstico se ha ido modernizando y Chile cuenta con tecnología de punta en este ámbito y nuestra región no se queda atrás, teniendo uno de los hospitales más modernos en tecnologías del diagnóstico, como es el Hospital Puerto Montt.

Dado que los nuevos S.A.R (Servicios de Atención Primaria) cuentan con unidades de apoyo al diagnóstico, el tecnólogo médico debiese ser una pieza fundamental e indispensable en el correcto funcionamiento de estas unidades para asegurar la calidad de los procedimientos y resultados entregados a los pacientes ya que es el profesional de salud único en formación capaz de cumplir con el aseguramiento de la calidad de los resultados entregados, ya que estos no solo dependen del correcto funcionamiento de las tecnologías utilizadas, sino también -y más importante aún-  de la correcta interpretación y validación de los resultados obtenidos.

Actualmente en Chile, el Tecnólogo Médico puede optar a cinco menciones de formación durante sus estudios de pregrado: Laboratorio Clínico, Hematología y Banco de Sangre, Imagenología y Física Médica, Morfofisiopatología y Citodiagnostico, Oftalmología y Optometría y la mención de Otorrinolaringología.

La mayoría de las Universidades inicia los estudios de Tecnología Médica con tres o cuatro semestres de asignaturas básicas comunes para todas las menciones (biología, física, matemáticas, anatomía, etc) para luego, por diferentes sistemas de selección, optar a alguna de las menciones impartidas por cada caso de estudios. La carrera en su totalidad tiene una duración de 10 semestres.

Las áreas de desempeño futuro son variadas, yendo desde el asistencial tanto público como privado, así como también el área de la investigación avanzada, formación de postgrado y docencia universitaria, además de competencias para ejercer cargos públicos (un ejemplo es la actual seremi de Salud de la Región Metropolitana).

Sin embargo, resulta justo destacar que en la actualidad el profesional Tecnólogo Médico formado en Chile es único, con una formación integral de distintas áreas del diagnóstico y apoyo médico, conocedor de las más actuales tecnologías aplicadas al diagnóstico y con una capacidad de adaptación a las actualizaciones aceleradas de estas últimas que le permiten realizar sus funciones de la manera más profesional y de calidad necesarias para contribuir al bienestar de la población.