Opinión

OPINIÓN Ruta Metropolitana: Una Mala Idea

El Heraldo Austral

Señor Director/a

Con satisfacción interpreto el rotundo rechazo a nivel de la Ciudadanía, de la  Academia y de las Autoridades más involucradas que ha generado el intento, una vez más, de un persistente grupo de políticos variopintos y sus intereses privados, de imponer la llamada Ruta Metropolitana (RM), esta idea de una Autopista Urbana Concesionada que conectaría desde El Tepual hasta  Puerto Varas, pasando por Puerto Montt y Alerce.

Como ha sido reiterado públicamente, resulta evidente  que la RM es una mala idea, porque  equivoca el diagnóstico al profundizar el colapso vial que supuestamente alivia, es técnicamente obsoleta porque incentiva la desarticulación urbana mediante más automóviles por sobre el trasporte colectivo, es regresiva porque su financiamiento descansa en los que menos tienen y es segregacionista, porque divide más en vez de integrar la ciudad de Puerto Montt, nuestra Capital Regional que ya ha sido víctima del despojo inmobiliario indiscriminado durante las últimas dos décadas.

Pero hay a mi juicio otro importante aspecto de esta idea que trasciende lo regional. Es que la RM constituye un testimonio de cómo NO debe operar el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y particularmente su Departamento de Concesiones, si lo que buscamos es Certeza Jurídica, Trasparencia,  Modernización de la Administración del Estado y Responsabilidad Fiscal. Porque desde su nacimiento, hace casi diez años,  la RM sigue siendo eso, tan  sólo una IDEA. Una idea privada que ha tenido cautivo durante una década al Departamento de Concesiones del MOP con la misión ilegítima de buscar su GARANTÍA POLÍTICA, de imponerla como si fuera un Proyecto Social, Técnica, Económica y Ambientalmente evaluado que justificaría su imposición como una Política de Estado.

El año pasado he participado de dos tristes presentaciones del MOP “informando” del “Proyecto de la Ruta Metropolitana”. Resulta indescriptible en ambos casos la incomodidad evidente de nuestros profesionales del MOP de verse forzados a describir un “Proyecto Inexistente”, que durante casi una década ha distraído de su verdadera misión pública recursos materiales y humanos de primer nivel, para el beneficio soterrado y opaco de intereses privados. Intereses privados tan poco serios como para evitar el desarrollo de su proyecto al menos al nivel de la Evaluación Técnico-Económica básica y de anteproyecto Territorial y Ambiental, necesarios para testear su racionalidad socioeconómica. O al menos en este caso, su irracionalidad económica y social  como lo sugiere el sentido común.

Hago en consecuencia un llamado el Gobierno, particularmente al Ministro de Obras Públicas, a dar un paso inmediato en beneficio de uno de los ejes fundamentales del Programa de la actual Administración, exigiendo máxima trasparencia y dando fin a la captura por parte de intereses privados de Servicios y Departamentos de su Ministerio. En lo inmediato, sugiero que el MOP exija desde el sector privado la postulación de PROYECTOS y no de IDEAS al departamento de Concesiones, evitando así desde la raíz desperdiciar por años recursos humanos y materiales escasos, para la imposición ilegítima de malas ideas.

 

Pablo Ortúzar A  

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