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Especialistas coinciden ante el próximo cambio de horario en Chile: ¿Por qué insistir en incomodar a los chilenos si no hay ahorros energéticos, ni efectos positivos para las personas?

El Heraldo Austral

Como la luz del sol es la que sincroniza nuestro reloj biológico y le dice cuándo comienza el día, la mayoría de la población tiene un déficit crónico de sueño de al menos dos horas, situación que empeora en los adolescentes.

Si como país se invierte en las nuevas tecnologías LED y sistemas inteligentes de domótica, podríamos bajar el consumo eléctrico en iluminación de actualmente 19% a sólo el 2% del total de energía eléctrica en Chile y ahorrar energía permanentemente, lo que es sustancial para el país y para el medio ambiente.

El cambio horario de invierno -que se aplicará en Chile el próximo 13 de Mayo- no pasa desapercibido; expertos internacionales y locales coinciden en que es perjudicial “Está comprobado a nivel mundial que el cambio horario, Daylight Saving Time (DST), no genera ahorro energético neto y además trae consigo consecuencias negativas para el funcionamiento adecuado del organismo humano, ya que afecta el reloj biológico diario (ritmo circadiano)”, señala enfático el Doctor Erwin Plett, director de Alfa Lux y Vicepresidente de la Comisión de Energía del Colegio de Ingenieros de Chile AG.

“Chile ocupa un huso horario errado. Nos corresponde geográficamente el mismo de Perú, pero en la actualidad tenemos el de Brasil / Atlántico y cuando cambiemos la hora tendremos el de Bolivia. Como la luz del sol es la que encarrila nuestro reloj biológico y le dice cuándo comienza el día, porque es la fuente más fuerte de luz a la cual tenemos acceso, significa que la mayoría de la población arrastra un déficit crónico de sueño de dos horas, por sobre el que seguramente ya tiene, y en adolescentes la situación es peor”, comenta el Doctor John Ewer, del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso, quien trabajó con el Prof. Rosbash, Premio Nobel de Medicina 2017, y que fue co-organizador del XIV Congreso Latinoamericano de Cronobiología.

“Hay estudios clínicos que constatan que en los días siguientes al cambio de horario aumenta la tasa de incidencia de eventos agudos cardiovasculares, se altera el ritmo circadiano y aumenta el trastorno del sueño, adicional al que ya tenía la persona. Además, hay otras consecuencias transitorias como somnolencia, trastornos del ánimo e incluso alimentarios, si bien finalmente el ser humano se acostumbra. No veo porqué continuar con un mal hábito, debiéramos tener sólo un horario, el más natural. Y a quienes más les afecta esta situación es a los niños, son los más sensibles, ya que la luz solar estimula la retina y permite despertar”, enfatiza el Doctor Ariel Cisternas, miembro del Directorio de la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño.

Así, coinciden los especialistas en que, estos cambios bruscos son completamente inapropiados y anti naturales para el ser humano, puesto que afectan su desarrollo psicológico, cognitivo y productivo. En opinión del Dr. Plett: “Se debiera abolir el cambio horario en Chile, porque es nefasto para el bienestar de las personas, y está comprobado en muchos países -que han derogado ya estos cambios- que no hay ahorro energético neto. Las personas pueden sentir un jet-lag de hasta tres semanas, hasta que logran la adaptación horaria de una hora, con diversas molestias y pérdida de concentración. Necesitamos crear conciencia en las autoridades en relación a que los humanos no somos un reloj de arena y que no funcionamos de la misma manera a cualquier hora. Lo más difícil es cambiar costumbres y en el mundo la primera vez que se aplicó el cambio de hora fue durante la Primera Guerra Mundial en 1916. El primer cambio horario se hizo en Chile en 1947, y los gobiernos de turno siguen haciéndolo en forma rutinaria, y lo vivencian con malestar todos los habitantes”. 

“El argumento del ahorro energético ya no es válido como lo fue hace un siglo atrás, cuando se empezó con esta costumbre. Los únicos ahorros calculados eran en iluminación (porque motores y calefactores eléctricos gastan lo mismo), pero eso cambió radicalmente, a fines del 2015, con la prohibición mundial de las ampolletas incandescentes que entregaban sólo el 5% de luz y el resto en calor. Luminarias LED de última tecnología (www.alfalux.eu) entregan hasta 73% de luz, y usando adicionalmente el principio de la iluminación basada en las personas (Human Centric Lighting) hoy se puede ahorrar comparativamente más de un 94% en electricidad para iluminación. Si el país quiere ahorrar en iluminación, el mejor camino es usar moderna tecnología LED, ya que el ahorro será en forma permanente, económica y sustentable sin incomodar a nadie”, precisa el Dr. Plett.

Finalmente, los expertos concluyen que se debe adoptar permanentemente el huso horario natural (con las 12:00hrs. con el sol en su cenit, UTC -5) y que se mantenga el mismo horario todo el año para el bienestar personal de todos los chilenos.