• 17 de Octubre

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¿Qué se puede hacer cuando un contenido viral no puede ser verificado?

  • VeriDatos (fact checking de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP)) verificó la validez de la foto de Nicolás Maduro en la cárcel.

Por Camila Bazán


Después de la detención de Nicolás Maduro y de la intervención estadounidense en Venezuela comenzaron a ser viralizadas en redes sociales distintas imágenes y videos desinformativos, falsos o generados con inteligencia artificial relacionados con la situación actual del país caribeño.

No es novedad que en momentos de crisis en el mundo aumenta la cantidad de contenido desinformativo. Lo anterior, ligado a la proliferación de la inteligencia artificial y sumado a que actualmente no hay ninguna herramienta que permita distinguir este contenido con un 100% de exactitud, causa que muchas veces no se pueda confirmar si algo es real o no.

El equipo de VeriDatos revisó una imagen viralizada que fue compleja de chequear, por lo que consultó con expertos, quienes analizaron la imagen, concluyeron veredictos y hablaron sobre las dificultades del chequeo de datos bajo este contexto.

 

Nicolás Maduro en la cárcel, ¿real o falso?

 

Esta imagen de Nicolás Maduro en la cárcel fue ampliamente difundida durante la semana pasada en plataformas como X. Es por esto que el equipo de VeriDatos la sometió al análisis de la plataforma Sensity.

Los resultados del análisis mostraron una contradicción. Por un lado, el examen de píxeles encontró varias señales de que la imagen fue generada por inteligencia artificial y hubo manipulación visual. Sin embargo, el análisis forense del archivo no detectó rastros claros de las plataformas usadas para crearla. Al final, el sistema clasifica el contenido como sospechoso, concluyendo que no se puede dar una respuesta definitiva.

 

¿Qué opinan los expertos?

John Atkinson, Doctor en Inteligencia Artificial y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, analizó los detalles visuales de la imagen y explicó que, aunque la herramienta la marque como sospechosa, no hay evidencia suficiente para confirmar que sea falsa.

Asimismo, afirmó que las máquinas suelen confundirse con el "ruido" visual, como las manchas o rayas en el vidrio, interpretándose erróneamente como señales de manipulación. Sin embargo, destacó en su análisis que rasgos como la forma de los ojos, la nariz y el corte de pelo actual de Maduro coinciden con la realidad, lo que aleja a la imagen de ser una creación artificial típica.

Para el académico, el verdadero desafío no es sólo técnico, sino de contexto. Atkinson señaló que, aunque la ropa y los rasgos físicos son consistentes con otras fotos reales, lo único que genera duda es el lugar donde fue tomada. Concluyó que las herramientas digitales no ven el contexto y pueden dar "falsos positivos", por lo que siempre es necesario complementar el análisis tecnológico con una revisión experta de los detalles del entorno.

Por otro lado, Marcelo Mendoza, experto en inteligencia artificial, investigador de CENIA y académico de Ingeniería UC, sostuvo una postura distinta tras analizar la misma imagen con herramientas avanzadas como Gemini, 3.0 y consideró que la imagen es generada con inteligencia artificial.

Mendoza explicó que, además de detectar inconsistencias técnicas como zonas borrosas y distorsiones en los reflejos del cristal, el archivo cuenta con marcas de agua digitales de SynthID, una tecnología diseñada específicamente para identificar contenido creado por IA.

También recalcó que los detalles técnicos de la fotografía no coinciden con la realidad judicial: los registros oficiales muestran que, en sus apariciones reales, el vestuario era de colores distintos al uniforme naranja que aparece en la foto viral.

Para el investigador de CENIA, este caso es un ejemplo claro de cómo la falta de registros en agencias oficiales, sumada a las marcas de agua digitales, permiten confirmar la falsedad de un contenido a pesar de que visualmente pueda parecer muy realista.

 

 


Dificultades de chequear el contenido realizado con IA

 

John Atkinson comentó que el gran problema es el origen de las imágenes. "Usualmente los contenidos, en especial de naturaleza visual, son de origen opaco y difícil de rastrear", dijo.  Lo anterior se debe a que la tecnología permite crear piezas que pueden parecer auténticas sin serlo y a que normalmente no hay metadatos confiables que permitan rastrear su origen.

El académico explicó que las herramientas actuales fallan porque "no poseen un ‘modelo de  mundo’ de cómo opera la realidad". y es por eso mismo que un sistema de detección puede presentar dificultades para determinar las partes que son verdaderas o falsas, ya que no tiene las reglas claras sobre cómo funciona un dominio específico en la vida real. Según su criterio, las herramientas hoy sólo ofrecen estimaciones o señales probables, no pruebas definitivas, lo que vuelve muy complejo el trabajo de verificación, enfatizó el experto.

Por otro lado, Marcelo Mendoza señaló que para las personas es muy difícil detectar estos contenidos por cuenta propia. El experto afirmó que la inteligencia artificial avanza hacia lo hiperrealista, por lo que para ojos que no están entrenados puede resultar indistinguible el contenido sintético del contenido real.

Además, el académico de la UC recalcó que en momentos de crisis los contenidos "pueden inundar las redes sin mediar mecanismos de verificación" porque la mayoría de los usuarios no usan herramientas de detección.

Sobre las plataformas actuales, el investigador aclaró que su eficacia "depende de los contenidos" , por ejemplo, mencionó que los modelos de Google como Gemini trabajan mejor con imágenes, mientras que los sistemas basados en GPT de OpenAI suelen ser más efectivos analizando textos.

 

 


¿Qué opinan quienes se dedican al fact checking?

 

Adrián Pino, director de Proyecto Desconfío, organización que entrena a periodistas y ciudadanos en el uso de herramientas digitales, explicó que el chequeo de datos tradicional es limitado y llega tarde a la viralización, por lo que prefieren trabajar en el prebunking o prevención

Para él, la clave en esta era sintética es fortalecer la alfabetización mediática y el análisis crítico, ya que la inteligencia artificial puede emular la realidad con un grado de realismo muy alto. También señaló que la desinformación suele explotar dos puntos débiles: las emociones y los vacíos de información. En ese sentido, recomendó como primera medida desconfiar de aquello que coincide demasiado con mi punto de vista, y urgió al periodismo a llenar los vacíos informativos rápidamente para que la gente encuentre fuentes confiables antes de quedar sometida a fuentes sospechosas.

Aunque existen herramientas como SynthID de Google, que ayudan a identificar contenido sintético, Pino aseguró que habilidades tradicionales como la intuición, el olfato periodístico y la capacidad de validar fuentes directas siguen siendo irremplazables. Ante la duda, su consejo es apostar por redes de colaboración y confiar en la información cívica que puedan aportar ciudadanos que estén directamente en el lugar de los hechos.

Matías Di Santi, director de Medios de Chequeado, explicó que el periodismo de verificación vive un momento clave porque ninguna herramienta actual puede asegurar con 100% de fiabilidad si un contenido está hecho o no con inteligencia artificial.

Según el experto, las plataformas tecnológicas sólo arrojan probabilidades, por lo que el periodismo debe seguir apoyándose en la consulta constante de fuentes para llegar a veredictos finales.

Di Santi subrayó que cuando un contenido no se puede comprobar totalmente, lo más importante es ser muy honesto con la audiencia respecto de la veracidad y transparentar que no se llegó a un resultado concluyente. En estos casos, recomendó ofrecer un enfoque original de explicación al tema, que incluya información de contexto para que las personas entiendan el fondo de la noticia.

 

Finalmente, el director de Medios Chequeado aconsejó a las audiencias y periodistas mantener una duda razonable, especialmente en chats familiares donde la desinformación puede proliferar. Su recomendación es hacer una pausa antes de compartir y, en caso de duda, "googlear al menos para ver si ese contenido fue publicado por un medio tradicional o con reputación" que pueda confirmar la historia.