Joven italiano recorre el mundo a pie y por estos días camina la Región de Los Lagos
Lo entrevistamos en su paso por Puerto Varas
Nicolo Guerrera, se llama el joven italiano que hace dos años – el 9 de agosto del 2020- cerró la puerta de su casa y empezó su caminata por el mundo buscando vivir historias bonitas, buscando la respuesta a la pregunta ¿qué es una vida hermosa?, y registrando todo en un diario de viaje para después escribir un libro que le ayude a quienes quieran aventurar por el mundo a pie.
En su caminar por el sur de Chile, y en su paso por Puerto Varas, tuvimos la oportunidad de entrevistarlo y enterarnos que Nicolo, de 29 años, es licenciado en economía y en marketing, y viene de un pequeño pueblo italiano llamado “Malo”, “…soy un chico de Malo” señala con una sonrisa. “Salí de mi casa y crucé Europa pasando por Francia, España y llegué al Atlántico y en un velero llegué al Caribe, a Panamá, donde recorrí otro tramo pequeño y tomé un vuelo a Quito en Ecuador y empecé a caminar hacia el sur y aún no he parado”.
Nico viaja con un cochecito de bebé donde lleva “carpa, saco de dormir, colchón, cocina, todo lo que necesito para cocinar, ropa de invierno y verano, libros, cosas electrónicas, celular, cargador, batería exterior, papel higiénico y un gps. Y una pequeña farmacia. Sólo me he enfermado un par de veces: intoxicación con ceviche y una reacción alérgica a un parche” nos relata.
“Me financio con los ahorros que tengo desde cuando trabajé en empresas en Milán y patrocinadores y las personas que me apoyan que me dan comida o plata y las donaciones que llegan a mi página web, a las personas les gusta sentirse involucrados”.
Nos cuenta que camina 40 kilómetros diarios que son 8 a 9 horas y depende de las condiciones climáticas y físicas también. “Mi cuerpo se acostumbró, eso sí hay que cuidarlo mucho haciendo elongaciones, comer bien, pero ya me acostumbré a caminar. He gastado seis o siete pares de zapatos y uso zapatillas para correr que tienen mejor amortiguación”.
“Llevo 8 meses en Chile, saliendo del país de vez en cuando por el tema de la visa”. De Arica a La Serena se demoró 2 meses, de La Serena a Santiago un mes, y aunque sigue la ruta 5, se desvía para recorrer cada territorio, sólo lo limitan las condiciones climáticas y la visa. “Vine a Sudamérica porque me gusta y porque hablo español, y me gusta Perú, y tengo amigos en Ecuador y quería conocer el desierto de Atacama”.
“Caminar el desierto de Atacama es súper fácil porque no hay problemas para dormir. Te alejas 200 metros de la carretera, pones tu carpa y nadie te va a molestar. No hay animales peligrosos, no hay nada y es un desierto costero así que no hay gran diferencia de temperatura dentro del día y la noche. Las noches son fantásticas, un gran silencio”.
“Hay súper buena onda en Sudamérica, se destacan por su generosidad, muy diferente a Europa que son más fríos. En Santiago, por ejemplo, fui esperado por una señora, ella escribió a Radio ADN; la radio me entrevistó y un chico de Puerto Varas que escuchó la entrevista me contactó y estoy con ellos”.
¿Qué has aprendido del viaje?
Que el 98% de la gente es buena, y la televisión te habla del 2% que no son buenos y como lo ves cada día, te quedas con esa imagen. El tema de la crisis climática del cambio climático está en todos lados, pero la gente no tiene idea de lo que debería hacer para dar su contribución, ya que cuando se habla de cambio climático se habla siempre del desastre…se derritió el glaciar, se secó el río, el año más caluroso de los últimos 20 años, entonces el periodismo sensacionalista habla de la catástrofe porque llama la atención, también los políticos, pero no se ofrecen soluciones. También aprendes a apreciar las pequeñas cosas como un bello paisaje, la conversación con una persona o encontrar una mesa cuando estás acampando y una silla, que sientes como el mayor lujo. Estaba cruzando el desierto de Atacama, la Pampa del Tamarugal, y encontré un sitio que tenía una bobina de madera y una silla y decidí quedarme a dormir por el lujo de tener una silla y una mesa para comer en la noche y disfruté de mi cena con arroz con palta, y eso ha sido un gran logro de este caminar.
¿Y la soledad?
Yo me siento muy bien solo, no hay problema y si quiero puedo hablar con la gente cuando estoy hospedado o por la calle, imagina que estás caminando con un cochecito para bebé y uso un chaleco que en la espalda dice vuelta al mundo a pie y la gente se para a charlar conmigo. Es una soledad, pero no tan extrema, igual la soledad lleva a un diálogo con sí mismo. Vas descubriendo mucho sobre ti, vas recordando mucho tu historia, vas pensando mucho tu futuro, como llegar donde quieres llegar, qué pensamientos escoger cada día.
¿A dónde quieres llegar en tu vida?
Cuando llegue de vuelta a mi casa voy a tomar un descanso, pero quiero seguir caminando, quiero recorrer los senderos más grandes del mundo. Yo quiero ser alguien en el mundo de trekking y del senderismo en general. Vi que hay bastantes ciclistas, motociclistas que recorrieron el mundo, pero no hay nadie que camine y falta alguien que te aconseje respecto del tipo de zapatos, por ejemplo, y llevo un diario y quiero escribir un libro.
¿Y escuchas música mientras caminas?
No, no escucho nada. Me gusta la soledad, me gusta quedarme conmigo mismo, escuchar lo que pasa alrededor, hablar con la gente.
¿Echas de menos alguna relación romántica?
“Tengo una polola, aquí en Chile. Es una de las personas que me hospedó en La Serena y nos vemos casi una vez al mes y ahora pasaremos un par de semanas juntos, me va a acompañar a caminar. Tiene de todo el viaje”.
¿Y a dónde viajas ahora?
“Hasta Puerto Williams, luego tomo un vuelo a Australia, camino el desierto australiano y luego me voy a Asia, subo toda Asia, será un par de años todavía…. dos de Asia y uno entre acá y Australia”.
Todos aquellos que quieran seguir la aventura de Nico y, quizás, también aportar con dinero, pueden contactarlo a través de su página web o a través de su Instagram.
https://www.pieroad.it/?lang=es
https://www.instagram.com/pieroad____/
Comparte en tus redes sociales