Contaminación del debate del lago

Por: Pablo Hübner


Durante las últimas semanas, Puerto Varas ha vuelto a aparecer en la prensa comunal, regional y nacional por la contaminación del lago Llanquihue. El borde urbano está contaminado. Eso no admite mayor discusión. Los datos son claros: 24 eventos por sobre la norma durante 2025 y puntos de monitoreo que sistemáticamente exceden los límites. ¿Es eso momentáneo? ¿Es motivo de alerta formal? Diferencias aparte, existe al menos un consenso, hay un problema ambiental con el borde costero del lago.

La forma de medir también merece debate. Lago sin Huella ha sido un aporte relevante para contar con más datos y mayor frecuencia de monitoreo, aun cuando no ha estado exento de problemas: reducción de puntos, vacíos de información, cambios organizacionales no advertidos. Con todo, sigue siendo mejor que la medición institucional y esporádica de la autoridad sanitaria, que aparece de tanto en tanto, con muestras puntuales que dicen poco sobre un fenómeno persistente.

El monitoreo debería fortalecerse y ampliarse, tanto a otros sectores de Puerto Varas como al resto de la cuenca. Y debería hacerlo con una participación realmente activa de las instituciones responsables de medir el agua. Cuando quien debe liderar no lo hace, otros terminan ocupando un espacio que no les corresponde del todo y sobre el cual, tampoco exigen el apoyo. Un silencio que también construye un vacío, y como tal, hace eco, revelando afinidades y su costo. La relación municipio y gobierno merece una precisión en cuanto a sus esfuerzos y atribuciones institucionales en este caso. Entre la acción y la omisión hay una confusión. El gobierno hace poco, mientras el municipio intenta demasiado, sin advertir su soledad no correspondida.

Las causas de la contaminación del borde costero son varias. El lento avance de las obras del plan de aguas, el proceso definitivo de eliminación de conexiones ilegales, la pendiente construcción de la planta sanitaria de Loncotoro (clave en el plan de reparación sentenciado por el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia), el real resguardo de quebradas, las declaraciones formales de humedales urbanos de borde lacustre, la creación de humedales artificiales, entre otras. Los avances existen, aunque siguen siendo insuficientes. Nadie podría hoy celebrar el estado del borde costero urbano de Puerto Varas.

El problema del lago no es solo ambiental o institucional, también es comunicacional. La diferencia está en cómo se interpreta y quien asigna la cualidad de los puntos y su contaminación: sostenidos, puntuales o alarmantes. Esos matices más pareciera que responden al interés de proteger la imagen del destino antes que enfrentar la verdad. Un llamado a la calma que se confunde frente a las cifras y las carencias para definitivamente resolver el problema.

El primer día del año el alcalde de Puerto Varas publica una columna en El Mostrador, El Desconcierto y Cooperativa. Medios con base en Santiago. En ella dice valorar a los medios comunales, pero al mismo tiempo los acusa de sensacionalismo con afán mercantil y falta de rigor ético. Una acusación grave. ¿Por qué se ataca a los medios comunales desde los medios de Santiago?

Durante 2025 el municipio destinó más de 5 millones de pesos de todos los vecinos a pagar espacios en un medio de Santiago. Publicación de columnas y noticias, posteos colaborativos en redes sociales, ejerciendo una relación de prensa clientelar: La administración de la percepción por sobre la información. ¿Cómo aporta a la comuna este gasto en un medio de Santiago? ¿Es esta una forma de promover el turismo? ¿Incentivar la inversión privada? ¿La captación de recursos públicos? ¿Posicionar un destino? Para el caso puntual: ¿Cómo ayuda a superar la contaminación del lago publicar una columna pagada en un medio nacional en la que se ofende públicamente el trabajo de los medios de la comuna? Esta política hacia los medios comunales no es nueva. Por ejemplo, la gran mayoría de las columnas de opinión del año 2025 escritas por el alcalde han sido publicadas en medios nacionales, no medios comunales. Eso pasa porque no las envían, incluso cuando saben que no hay ni un pago asociado a publicar una columna en medios de la comuna.

La relación ambiental, institucional y comunicacional del conflicto de la contaminación del lago es materia que merece un profundo análisis. El tema excede apenas una columna, pero en concreto: ¿El borde costero de Puerto Varas está contaminado? Sí. En algunos puntos la situación es más grave que en otros. ¿La articulación entre el municipio y el gobierno para atender este tema es buena? No. ¿Hay alerta sanitaria? No. ¿Debería? La institucionalidad a cargo dirá. ¿Se han tomado medidas? Sí. Son suficientes. No. ¿Lo solucionará un viaje a Brasil de 24 horas en la COP? No. ¿Lo solucionará sólo el monitoreo del programa Lago sin Huella? No. ¿Falta apoyo al programa Lago sin Huella? Sí. ¿Son importantes los medios de comunicación de la comuna para el municipio? No. ¿Por qué se le paga con recursos de todos los vecinos a un medio de Santiago por publicaciones de Puerto Varas? Eso no lo sé.

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