Majestuosa es tu blanca montaña
Juan Roberto Ruiz Cardenas
Jefe Delegación Cuerpo Socorro Andino
Región de los Lagos
Septiembre, mes de la patria, nos invita a cantar con más fuerza nuestro himno nacional. En una de sus estrofas más reconocibles, Chile se describe a sí mismo con orgullo: “majestuosa es tu blanca montaña”. No es una imagen retórica. En nuestra Región —y a lo largo de todo el país— esa majestuosidad es una realidad cotidiana.
Más del 60% del territorio nacional corresponde a zonas de montaña. De norte a sur, el paisaje chileno está marcado por cumbres, cordones y volcanes que forman parte de nuestra identidad. Desde quienes la observan a diario hasta quienes se aventuran en sus rutas, todos somos, de algún modo, testigos de la montaña.
Esa relación, sin embargo, no está exenta de riesgos. Conocer la montaña, respetar sus condiciones y prepararse adecuadamente es clave para prevenir emergencias y enfrentarlas con responsabilidad. Desde hace más de siete décadas, una institución ha asumido ese desafío con vocación de servicio: el Cuerpo de Socorro Andino de Chile, la organización de rescate en montaña más antigua de Latinoamérica, integrada exclusivamente por voluntarias y voluntarios.
Su historia se remonta al 31 de mayo de 1949, cuando Óscar Álvarez Pereira impulsó la creación de una entidad capaz de responder ante emergencias en la montaña. En 1951, con su primer operativo en Minera La Disputada, la institución consolidó en terreno una misión que continúa vigente hasta hoy.
La Región de Los Lagos mantiene un vínculo especialmente significativo con esta historia. Tras el terremoto de 1960, voluntarios del Socorro Andino participaron en labores en Puerto Montt, marcando uno de los primeros lazos con el territorio. Años más tarde, en enero de 1987, un trágico accidente en el Volcán Osorno —que costó la vida a cinco montañistas y a dos carabineros durante el rescate— evidenció la necesidad de contar con equipos especializados en la zona.
A partir de esa experiencia, un grupo de montañistas y bomberos, liderados por Peter Stange, impulsó la creación de un equipo en Puerto Varas. Con el apoyo de la Sexta Compañía de Bomberos, este esfuerzo se consolidó el 26 de septiembre de 1987 como delegación oficial del Cuerpo de Socorro Andino de Chile en la región. Con el tiempo, dicha delegación se independizó, manteniendo hasta hoy su labor directa en el territorio.
Desde entonces, distintas generaciones de voluntarios han asumido la tarea de prepararse y responder en un entorno exigente, donde volcanes, bosques, clima cambiante y zonas de difícil acceso pueden transformar rápidamente una actividad recreativa en una situación de emergencia.
Las tragedias que dieron origen tanto al Socorro Andino como a su presencia en nuestra Región no solo nos llaman a honrar la memoria de quienes perdieron la vida en la montaña. También nos recuerdan la importancia de la prevención, la educación y la responsabilidad personal. La labor del rescatista comienza mucho antes de una emergencia; y la de quien visita la montaña, también.
Los riesgos no siempre pueden eliminarse, pero sí reducirse con preparación, prudencia y trabajo en equipo. Así, la experiencia de la montaña puede ser no solo más segura, sino también digna de ser recordada. Un legado que forma parte de nuestra identidad nacional y que honra uno de sus atributos más profundos: esa majestuosa montaña que nos define.
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