¿Quién cuenta la historia de nuestra región?
Manuela Barrueto Brower
Vicepresidenta Consejo Décima Sur
Colegio de Periodistas de Chile
Este 11 de julio se conmemoran 70 años de la creación del Colegio de Periodistas de Chile, nacido en 1956 para defender el ejercicio ético de la profesión, la libertad de prensa y el derecho de la ciudadanía a recibir información de calidad. Setenta años después, esos principios siguen siendo tan necesarios como entonces, especialmente cuando la confianza en la información y el rol de quienes la producen enfrentan nuevos desafíos.
Hace algunos días, un canal de televisión nacional presentó como periodista a un comunicador de Puerto Montt que no lo es. Para algunos podrá parecer un detalle. Para quienes entendemos que la información es un bien público, no lo es en absoluto.
Cuando un medio presenta a una persona como periodista, le está diciendo a su audiencia que esa persona ejerce una profesión reconocida por la ley, con una formación determinada y sujeta a principios éticos. La credibilidad de un medio también se construye sobre esa premisa.
Lo establece el artículo 5° de la Ley N.º 19.733, al señalar que "son periodistas quienes estén en posesión del respectivo título universitario, reconocido válidamente en Chile, y aquéllos a quienes la ley reconoce como tales.".
¿Por qué importa? Porque el periodismo no es simplemente hablar frente a una cámara o relatar lo que ocurre. Quien ejerce esta profesión asume deberes que no siempre son visibles para el público: verificar antes de publicar, contrastar versiones, proteger a las fuentes cuando corresponde, rectificar los errores y comprender que cada palabra puede afectar derechos, reputaciones e incluso el funcionamiento de instituciones.
El periodismo es uno de los principales mecanismos de control del poder en una democracia. Está para preguntar cuando otros callan, para revisar lo que la autoridad afirma, para exigir explicaciones, para exponer aquello que algunos preferirían mantener oculto. Esa función no puede reducirse a la capacidad de comunicar. Exige preparación, criterio y una formación que permita comprender la enorme responsabilidad que implica informar.
Regiones como la nuestra, además, enfrentan un desafío adicional. Para buena parte del país, la realidad de lugares como Los Lagos llega únicamente a través de unos pocos despachos televisivos al año. Quienes aparecen en pantalla no solo informan un hecho puntual; muchas veces terminan siendo la voz con que un territorio completo es conocido por millones de personas.
Ese es, en el fondo, el sentido de conmemorar estos 70 años. En un escenario marcado por las nuevas tecnologías y muy distinto al que vio nacer a nuestro gremio, el periodismo profesional sigue siendo un pilar de la vida democrática. Su valor radica en garantizar el derecho de la ciudadanía a recibir información responsable.
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