Zona Típica de Frutillar: ¿cómo compatibilizamos patrimonio y desarrollo económico?
Por Roberto Cárdenas, concejal de Frutillar
Creo que aquí tenemos que hacernos una pregunta de fondo: ¿qué Frutillar queremos para los próximos 30 o 50 años?
Yo no quiero que Frutillar se convierta en un pueblo bonito para visitar, pero cada vez más difícil para vivir y trabajar. Quiero que sus habitantes puedan desarrollar sus proyectos de vida aquí, que nuestros emprendedores puedan crecer, que existan oportunidades de empleo y que las nuevas generaciones tengan razones para quedarse en nuestra comuna.
Y lo digo también como padre de cuatro hijos. Quiero que ellos tengan la posibilidad de elegir Frutillar como su hogar en el futuro, no que tengan que irse porque aquí no existen oportunidades.
Frutillar tuvo una profunda identidad agrícola y ganadera. Sin embargo, la presión inmobiliaria ha transformado nuestro territorio y amenazado nuestros suelos fértiles. Según antecedentes de la Dirección de Obras Municipales, se estima que más de 6.000 hectáreas habrían dejado de destinarse a actividades agrícolas. Frente a esta realidad, tenemos que ser resilientes y diversificar nuestra economía.
Creo que el turismo es una gran oportunidad. Tenemos el lago Llanquihue, el volcán Osorno, una belleza escénica privilegiada, patrimonio, cultura y gastronomía. Contamos con condiciones extraordinarias para convertirnos en un destino capaz de generar empleo y dinamizar nuestra economía durante todo el año.
Pero quiero que muchos puedan vivir del turismo, no solamente unos pocos. Que se beneficien nuestros comerciantes, emprendedores, transportistas, productores rurales, artesanos y prestadores de servicios, tanto de Frutillar Bajo como de Frutillar Alto, Casma y los sectores rurales.
Para que esta oportunidad se traduzca en más empleo y beneficios para toda la comuna, debemos preguntarnos si la Zona Típica ha permitido compatibilizar adecuadamente la protección patrimonial con el desarrollo económico. Después de más de una década, necesitamos evaluar sus efectos y las dificultades que enfrentan quienes buscan invertir, recuperar construcciones o desarrollar nuevos servicios turísticos.
¿Qué oportunidades estamos perdiendo cuando un emprendedor enfrenta incertidumbre para desarrollar su actividad, acondicionar un inmueble o instalar una terraza? ¿Cómo generaremos más empleo si no facilitamos, dentro de la normativa, nuevas actividades económicas?
Por eso, la actualización del Plan Regulador Comunal es una oportunidad estratégica. El instrumento vigente data de 2004, cuando Frutillar tenía una realidad demográfica y urbana muy distinta. Hoy necesitamos definir una visión de comuna para los próximos 30, 40 o 50 años: ordenar el crecimiento, resguardar el paisaje y la identidad patrimonial, mejorar la conectividad y crear condiciones para invertir, emprender y generar empleo.
No quiero un Frutillar detenido en el tiempo, convertido en una postal hermosa, pero donde sus habitantes deban salir a otras comunas para trabajar. Quiero una comuna que conserve su identidad y, al mismo tiempo, abra oportunidades para sus familias.
Frutillar no tiene que elegir entre patrimonio y desarrollo. Tiene que ser capaz de compatibilizar ambos. creo que llegó el momento de evaluar lo realizado, corregir las dificultades y construir una estrategia que permita que nuestra principal riqueza —el territorio, su paisaje y su identidad— se transforme también en bienestar para quienes vivimos aquí.
Porque no basta con tener un paraíso. Tenemos que generar las condiciones para que nuestra gente pueda vivir, trabajar y construir su futuro en él.
Roberto Cárdenas Santana
concejal@robertocardenas.cl
Comparte en tus redes sociales