• 14 de Octubre

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“Nunca le voy a cerrar la puerta a Puerto Varas”: Marcelo Pérez parte a Argentina tras dos años como referente lacustre

El capitán lacustre cerró su ciclo en el club con una ovación de la hinchada y el retiro de su número dorsal. Ahora emprende rumbo a Deportivo Viedma, en la segunda división argentina, después de dos...

El capitán lacustre cerró su ciclo en el club con una ovación de la hinchada y el retiro de su número dorsal. Ahora emprende rumbo a Deportivo Viedma, en la segunda división argentina, después de dos temporadas que le permitieron consolidarse como jugador y volver a la selección chilena.

Fotos: @icavs7


Tras dos exitosos años vistiendo la camiseta lacustre, donde se convirtió en capitán y referente del equipo, este lunes Marcelo Pérez disputó su último partido como jugador de Puerto Varas Basket, en una jornada que terminó convirtiéndose en un homenaje a su paso por el club. Si bien la clasificación al Big fue el plato fuerte de la jornada, la despedida del basquetbolista talquino de 27 años fue la guinda de la torta, marcada por una ovación de la hinchada puertovarina y el retiro de su número dorsal, en un reconocimiento que el propio jugador confiesa que nunca imaginó.

 

Fueron seis torneos disputados en los que Pérez asegura haber encontrado una nueva versión de sí mismo dentro de la cancha, lo que le valió un puesto en la selección chilena y el premio como Mejor Alero del básquetbol chileno en el LNB Basket Summit. Marcelo cierra su etapa en Puerto Varas con estadísticas de crack: 108 partidos, 1.632 puntos, 509 rebotes y 272 asistencias, consolidándose como uno de los jugadores más importantes de la Liga Nacional de Básquetbol (LNB) y, sobre todo, recuperando la confianza en ese basquetbolista que el mismo proyectaba.

 

Pero su vínculo con la ciudad trascendió lo deportivo: su primera etapa en Puerto Varas fue con las ligas menores hace más de una década, su padre vistió los colores del histórico Provincial Llanquihue y, años después, compartió camarín con su hermano menor, Benjamín Pérez, quien se mantendrá defendiendo la camiseta lacustre.

 

Ahora, el siguiente capítulo se escribe fuera de Chile. Pérez emprende rumbo a Argentina para vestir la camiseta de Deportivo Viedma, dando el primer paso de un desafío que espera prolongar durante los próximos años en el extranjero. Antes de partir, sin embargo, conversó en exclusiva con El Heraldo Austral, donde hizo un balance de sus temporadas en Puerto Varas, habló de su evolución, de la selección, de su relación con la hinchada y de una puerta que, asegura, nunca estará cerrada: la de volver a casa.

 

Este lunes tuviste tu último partido como jugador de Puerto Varas Basket, donde además de conseguir un importante resultado para meterse al Big 8, fuiste ovacionado por la afición e incluso retiraron tu número dorsal a modo de homenaje ¿Cómo viste esta despedida?

 

Fue un momento muy emotivo, nunca pensé que se iba a dar así. Tuve muchas emociones porque por una parte quería disfrutar al máximo este último partido, pero también estaba concentrado en clasificar al Big 8 y terminar la tarea. Cuando terminó todo me entraron muchos recuerdos y mucha nostalgia, porque fueron dos años muy lindos donde verdaderamente pude cambiar mi juego y convertirme en el jugador que siempre creí que podía ser, algo que por ahí no lo estaba demostrando, o no lo estaba sintiendo de esa manera.  Que eso haya pasado acá, en una ciudad donde yo ya jugué cuando chico y donde también jugó mi padre, es bonito, le da un toque especial y hace que me sienta siempre en casa. Eso fue lo que me pasó cuando empecé a jugar por Puerto Varas.

 

¿Cómo evalúas tu rendimiento a nivel individual durante estos dos años que jugaste por el club? ¿Sientes que llegaste a tu mejor versión como basquetbolista?

 

No sé si llegué a mi mejor versión, per sí creo que me consolidé como un jugador importante en la liga, para mí eso tiene un valor importante, ya que puedo competir contra todos y hemos estado a puertas de salir campeones un par de veces, lo cuál no es menor. Creo que gracias al trabajo que hice acá pude volver a la selección, y pude volver a construir ese jugador que quería ser.

 

¿Qué fue lo que cambió en tu carrera para que pudieras dar ese salto en tu rendimiento? ¿Tiene relación con temas tácticos o con tu estado anímico?

 

Creo que fue un poco de todo, siempre voy a destacar a mis compañeros porque me dieron la posibilidad de desenvolverme en la cancha de la forma en que la hago, ese fue el factor que me ayudó a sentirme más cómodo dentro de la cancha. Por otra parte, también fue desde el lado táctico, de la mano de Damián Gamarra (entrenador), Gustavo Ciriacci (asistente técnico) y Óscar Sagredo (preparador físico), ellos querían ocupar mi talento de la forma que a mí más me gustaba: ser más agresivo, tomar los tiros difíciles y liderar el equipo en diferentes aspectos desde el juego. Siempre traté de jugar al máximo e intenté aportar con todas mis capacidades en cada partido, eso te exige tener una consistencia, y eso para mi fue lo mas importante.

 

¿Hay algún partido, jugada o momento que guardes con especial cariño de tu paso por el club lacustre?

 

Hay muchos la verdad. Uno de ellos es el partido contra Puerto Montt Básquet en el Torneo Apertura 2026 (abril), porque íbamos ocho puntos abajo cuando quedaba un minuto y medio para el final y pudimos dar vuelta el partido, primero con un triple de Benja (su hermano) y después con un triple mío y la bandeja ganadora. Pero hay muchas más, por ejemplo, el triple agónico de Nico (Villagrán) contra Las Ánimas hace poco (Torneo Clausura 2026), y también el “triplazo” de Julio (Ovando) para las semifinales de Copa Chile 2026, contra CD Valdivia.

 

¿Qué es lo que buscas ahora para tu futuro deportivo? Y ¿Cuál crees que fue el factor decisivo para determinar que este era el momento para salir del club?

 

Creo que fue el momento justo porque yo estaba buscando una posibilidad de volver al extranjero, ya que me encantaría que mi carrera continúe y termine afuera, entonces creo que, teniendo buenos números acá, pueda seguir manteniendo esas estadísticas en otras ligas siendo extranjero. Yo y mi familia sabíamos que este era el momento porque hay que empezar de alguna manera, obviamente me hubiera gustado que sea en la primera división argentina, pero sé que esta “Liga Dos” es bastante competitiva y sé también que Viedma es un club que siempre quiere ganar, eso le dio un toque extra para darme cuenta que era el momento y que era lo que necesitaba.

 

¿Cómo ha sido compartir camarines con tu hermano menor?

 

Ha sido bonito, de hecho, creo que esta despedida duele un poco más porque mi relación con él (Benjamín) es muy importante, nos da pena que nos tengamos que separar, pero es lo que nosotros queríamos. Sabíamos que para que yo crezca tenía que salir, y para que él crezca, debe exponerse a situaciones incómodas, está en eso. 

 

Uno de los principales hitos de tu carrera deportiva reciente fue tu nominación a la selección chilena de básquetbol ¿Cómo ha sido tu adaptación? Y ¿Cómo te proyectas en el equipo nacional?

 

La verdad es que voy bastante tranquilo a la selección, sé que por ahora el cupo de jugadores internacionales que tenemos ayuda bastante a que seamos más competitivos, siento que es solamente es cuestión de tiempo para ganarme un puesto en la selección, poco a poco. No me apresuro por jugar ahora ya, ni tampoco por destacar, porque voy a estar jugando en el extranjero y también tengo que centrarme en la liga. No lo tomo como una presión o como algo que debo apresurar. Si se va a dar, se dará naturalmente con el tiempo, confío en mis capacidades y siento que a medida que pasa el tiempo voy mejorando, entonces confío en lo que puedo llegar a hacer, pero sin apuros.

Conexión con la ciudad


Se suele comentar que el ritmo de vida en Puerto Varas tiene una magia particular ¿Cómo fue tu adaptación y rutina en la ciudad lacustre?

Fue súper bonita la conexión con la gente, muchos me conocían de cuando era pequeño, entonces desde ahí ya había un vínculo y fui conociendo a más gente de acá que me abrió las puertas de sus locales y servicios. Por ejemplo, Don Enrique, que trabaja en el Hydra Spa (Dreams) y nos conocimos acá. Desde ahí también empecé a conocer a más personas y fue muy bonito. Más aún porque siento que la gente se empezó a encariñar con el basquet de nuevo, eso fue lo que más me gustó de mi paso por este club, vi que había ganas de competir y querían que estemos en situaciones grandes. Ver el gimnasio completo, a la gente cantando con banderas y que haya una representación de cultura, algo que quizás no se veía, eso es lo que me deja más tranquilo.

 

¿Cómo ha sido tu relación con la hinchada de Puerto Varas?

 

Primero la hinchada de Puerto Varas eran puros chicos de las categorías inferiores y de a poco se fue uniendo más gente de la antigua hinchada “La 6”, quienes me decían que incluso alentaron por mi papá en su momento. Creo que hay una combinación de generaciones bastante interesante y sentí el cariño de la gente, tengo una relación muy bonita con la hinchada y siempre me ha gustado jugar con el gimnasio lleno, pero especialmente con la banda, con bombos y trompetas. Disfruté mucho sentir a la barra cuando uno hacía algo bien o cuando la tensión del partido generaba emoción en la gente.

 

¿Hay alguna costumbre o local que vayas a extrañar de esta ciudad particularmente?

Sí, por ejemplo, a la tía de “Comida al Paso Los Chilotes”, un local donde comíamos acá. También a Enrique del Spa, Sebastián del Pims, o Soledad, de Club Orquídea, que nos facilitó un espacio para compartir. Son lugares clásicos y característicos de la ciudad, creo que eso es lo que más me importa, son espacios donde la gente te va a acompañar.

 

Legado

 

¿Cuál es la huella que esperas haber dejado en el club? Especialmente orientado en los niños que juegan en la liga formativa defendiendo los colores de Puerto Varas Basket

Yo creo que el legado que pude haber dejado es el hecho de saber que, independientemente de hasta dónde uno puede llegar, siempre es importante competir, eso me lo transmitió mi padre cuando jugaba y quiero transmitirlo yo también, no achicarte con nada y siempre salir a ganar. Además de ser genuino con la gente y genuino con el cariño que te brindan, esa relación hay que cuidarla.

 

¿Tienes algún mensaje final para la hinchada y la comunidad puertovarina?

Sí, lo dije para mi despedida. Cuiden a su comunidad y háganla más grande, además de disfrutar el básquetbol, que es un legado que tenemos desde hace mucho tiempo. Puerto Varas y Llanquihue siempre han sido zonas de basquet.

 

¿Dejas abierta la puerta a un posible regreso a Puerto Varas en un futuro?

 Yo creo que sí, principalmente porque tengo a mi hermano acá y eso tiene mucho valor. Lo mismo con la gente y la dirigencia, nunca le voy a cerrar la puerta a Puerto Varas porque sería decirle que no a la opción de volver a casa. Voy a ser fanático de este club por siempre, independientemente de que no juegue aquí o tenga que defender otras camisetas, soy fan de Puerto Varas.