• 08 de Diciembre

Sugeridos:

Exposición “aguaviva” en el CAMM: el retorno al arte de Isabel Klotz después de 17 años fuera de la escena artística nacional

Isabel Klotz, artista visual nacional, vuelve a las exposiciones después de 17 años, con una instalación en el Centro de Arte Molino Machmar, haciendo un potente llamado  de conservación a los grandes cuerpos de agua de la región.


La artista Isabel Klotz, regresa después de 17 años alejada de la escena, con una instalación en el Centro de Arte Molino Machmar. La muestra, compuesta por 80 placas de metal perforadas de 450 kg. de peso en total, representa partículas de agua y paisajes acuáticos inspirados en la región, haciendo un llamado a la conservación de los grandes cuerpos de agua. La obra, que rinde homenaje al artista japonés Masaru Emoto y su teoría sobre las emociones y las partículas de agua, se presenta en el segundo nivel del molino construido en 1940, creando un espacio inmersivo y visual.

¿Qué significa para ti realizar una exposición en una región que está marcada por el agua y llueve durante más de la mitad del año?

Mira, yo soy puertovarina, vengo porque el Seno de Reloncaví está aquí, porque el volcán está aquí y tiene nieve, porque está esta tremenda masa de agua que es el lago Llanquihue. Yo al planeta tierra no lo veo como una masa inerte llena de tierra con un poquito de agua encima, sino que lo veo como un ser vivo, igual que tú y yo, lo veo vivo y palpitando. Y los Saltos de Petrohué son una de las imágenes más potentes que conozco, son incomparables.

Me di cuenta de que quería sensibilizar con el agua, sobre todo en el mundo que estamos viviendo hoy en día y las problemáticas que tenemos a nivel nacional, en donde todo lo que se pueda robar, se lo están robando. No me quiero meter en temas políticos, pero el arte es político y siempre lo ha sido.

Nací del agua, del útero de mi madre que es agua, el agua me formó. Lo que me hace artista es tener la capacidad de codificar toda esa información y transformarla en un lenguaje.

¿Cómo mezclas esta técnica de las perforaciones circulares con la teoría del agua que habías estado estudiando?

Es difícil partir una obra porque tú estás flotando, con el vaivén de las olas, yo me sentía en un océano gigante. Primero pensé en hacer algo con ramas, me vine a Puerto Varas y pasé tiempo en la sala de Artes Visuales del CAMM. Fui a los Saltos del Petrohue a filmar, porque son absolutamente increíbles, y de a poco comenzó de nuevo a meterse la idea recurrente de los mensajes del agua. Comencé a construir estas grandes masas de agua, este volumen de agua creado en metal perforado donde la luz hace el dibujo.

El arte es finalmente una metáfora, es por eso que se puede chamullar bastante, como es una metáfora, tú puedes extender esa metáfora hacia los lados que quieras, no tiene que tener la coherencia de un trabajo científico, tiene que tener la coherencia de que tus sentimientos e ideas, todo eso abstracto que está adentro de tu mente, traspase el horizonte hermenéutico, que es todo el lenguaje conocido, y siempre que se genera una obra de arte, una palabra nueva o un descubrimiento científico, aumenta el horizonte hermenéutico.


¿Cuál es la primera experiencia importante que tuviste con el agua?

Cuando se murió mi abuelo, estaba toda mi familia enterrando al Tata y yo en Nueva York. Ahí compré unas rosas maravillosas y me tomé un barquito hacia otra isla chica. Cada vez que tenía un pensamiento lindo, tiraba una al agua porque sentía que era la única conexión del mundo físico que podía tener, todos los océanos y yo. A raíz de esto, me puse a leer del agua.

Cuando estaba de 6 meses de embarazo me subí a un avión escondida, porque ni te dejan volar con un embarazo avanzado, y llegué al Norte de Chile. Como ya me había puesto a leer del agua y pensaba en eso mientras caminaba por la playa, esperé que viniera una ola maravillosa, puse un jarro y saqué agua de la ola. Porque si tienes una cantidad de agua que está expuesta a una alta vibración positiva, me imagino que también negativa, pero no indagué en eso, repite el patrón hacia otras partículas de agua.

Decidimos bautizar a nuestras hijas bajo el bautizo ortodoxo, que consiste en sumergir a los bebés en unos copones de agua, en donde yo eché el agua de la ola que había conservado de esa playa del norte de Chile. Yo sentía que las estaban bañando en una ola alucinante. De esto también puedo sacar también en el punto que se conecta con la feminidad, la maternidad.

La maternidad me hizo estar dentro de un cubito, toda la libertad de salir se fue concentrando en mi departamento en Nueva York y fue transformando mi trabajo al micro, porque transformé mi taller en una especie de laboratorio donde observaba el agua.

Yo te diría que el agua y la relación con lo micro y lo macro han sido una constante en mi vida.

La muestra aguaviva está disponible en el Centro de Arte Molino Machmar hasta el 28 de agosto, de martes a domingo de 10.00 a 19 hrs.

Esta exhibición se realiza gracias a los fondos del Programa de apoyo a las Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC), del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.