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La aventura de visitar el Museo Pablo Fierro

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Visitar el Museo de Pablo Fierro es tomar un viaje a la libertad, a los recovecos, a los cachivaches, a la historia, a lo anacrónico, al mar, a la historia viva, al artista en su salsa, a un libro de cuentos, un viaje a la sorpresa, a lo desconocido, a la luz y a la oscuridad, a los lugares comunes, y a lo distinto…al alma de Pablo Fierro.

 Hace trece años se instaló Pablo Fierro en esa antigua construcción, una casa de cemento que albergaba la sala de máquinas del agua de la ciudad y que estaba abandonada desde hace 30 años en la costanera de Puerto Varas. Fierro fue invitado por el alcalde Bahamonde -quien había visitado el museo que Pablo tenia en Puerto Montt- y le dijo que se viniera, que le pasarían esa construcción para que hiciera su museo, la cual primero fue habilitada por Altas Cumbres como un aporte para la ciudad.

 “Los primeros cuatro años me fue muy mal, la gente no entraba, la gente pasaba de largo” nos cuenta Pablo, “pero aunque no me iba bien yo me sentía afortunado, hasta que un día me arriesgué e hice un garaje primero y un viejo pascuero entrando…y cuando se vio más atractivo la gente comenzó a entrar, y se dieron cuenta que era con aporte voluntario…donde estaba el arte y la historia con el artista vivo, y subió la cantidad de gente así que me arriesgué más e hice una terraza para que los niños dibujen, la gente se saque fotos y más gente llegó, entonces ahí la pillé: mientras más gente viene, mejor me va y puedo seguirlo haciendo. Porque tiene sus gastos estar aquí, yo no vivo aquí y si bien es cierto me entregaron el lugar, yo no tengo un sueldo y “un lugar así no hay en ninguna parte de Chile” me dijo uno de Los Jaivas.

 “Entonces, descubrí que mientras más cosas atractivas hacía, más venían, tenía que hacer cosas que llamaran la atención y que invitaran a entrar a un lugar…aquí la gente entra y hay una música diferente, ningún letrero que diga no tocar, no mirar, no sacar fotos, no hay nada que los vigile, y los ojos se le abren para ver con poca luz (la entrada es un tanto oscura) y empiezan a recorrer solos y se encuentran a si mismos y, de repente te ven y preguntan “usted es Pablo Fierro?” “sí, y de a donde son ustedes?.... de Santiago, Antofagasta, Australia, Iquique, Punta Arenas…. ¿Y de qué año es esta casa? preguntan, ......nunca fue una casa, era un cuarto de máquinas y como siempre quise tener una casa antigua y no tenía plata para comprarla, decidí construirme una casa antigua”… les cuento”.

 Así que, mientras más atractivos tengo más viene la gente y así nació el reloj cucú que era de mi mamá, y cuando yo era niño quería entrar a ese reloj y entré, lo hice…si tú lo haces atractivo, la gente viene…. no solo lagos y volcanes…mientras más cosas atractivas hayan en la ciudad más gente viene y vuelve.

 Es así como Pablo ha creado espacios increíbles….para empezar…la casa antigua de una casa nueva, una terraza, un reloj cucú, una sala de clases (con pupitres, delantales, máquina de escribir), una casa de cartas (una buhardilla llena de miles de cartas que la gente le escribe), una proa de barco (donde la gente juega al Titanic, por ejemplo) y ahora está construyendo el interior del barco con timones, sirenas…..y su todo para uso de los visitantes, para que lo disfruten, imaginen, actúen, sueñen, toquen.

 El Museo Pablo Fierro es atendido, construido, pensado, ideado, limpiado por Pablo Fierro, es su refugio y su cárcel. Es un museo vivo que se recorre a solas, en el cual Pablo comparte lo que le gusta con sus visitantes y se convierte en un cuenta cuentos que hipnotiza con la historia de cómo llegó a crear el lugar de ensueño que es el Museo Pablo Fierro.

La denuncia de la Concejala

 Hace un mes atrás, aproximadamente, la Concejal Rosa Benavides denunció en Concejo Municipal que Pablo Fierro no pagaba impuestos y que construía sin permisos y que había que estudiar el comodato que se le había entregado al artista, ante esto, la comunidad reaccionó sorprendida por el ataque a una figura tan querida como Pablo y a su obra que cada días nos sorprende y le preguntamos a Pablo las consecuencias que esto había tenido: nos contó que Impuestos Internos lo había fiscalizado y que estaba haciendo los trámites para regularizar cualquier situación anómala y que había recibido el apoyo de mucha gente de la comunidad que “me llamaba, pasaba para acá, me ofrecieron apoyo”. Así que se espera que todo se solucione sin contratiempos.