El espectáculo fue el cierre de un proceso de aprendizaje y formación de niñas, niños y jóvenes de la Región de Los Lagos, en la iniciativa del programa “Circo Frutillar” de Fundación Mustakis, el cual lleva más de 10 años en Frutillar fomentando el arte circense, como herramienta de transformación social y desarrollo integral en sus participantes.
Con el objetivo de desarrollar habilidades socioemocionales, artísticas y culturales en la Región de Los Lagos, junto con el descubrimiento de talentos y pasiones, en 2014 se creó un programa orientado a niñas, niños y jóvenes de entre 7 a 23 años de edad, sin conocimientos previos en la disciplina. Se trata de Circo Frutillar, una iniciativa de Fundación Mustakis junto al municipio local y Fundación Plades, que desde 2014 contribuye a la formación y el desarrollo integral de sus participantes a través del arte circense como disciplina integral, potenciando su quehacer técnico y socioemocional.
Todos los años se realiza una presentación final abierta a todo público, en la que la comunidad frutillarina está invitada a participar. Este 2023 fue el turno de “Surreal”, un espectáculo que recorrió un día cotidiano del sur de Chile por medio del lenguaje circense, lúdico y onírico. Mediante diversas escenas y situaciones, se transformó en una invitación a repasar distintas atmósferas sencillas y sureñas que hacen eco a cualquier persona que habite o conozca esta región, la que se desarrolló este sábado 25 de noviembre en el Teatro del Lago (TDL).
Así destacó esta jornada Antonia Anastassiou, Directora de Comunicaciones y RRPP de Fundación Mustakis, quien también es parte del directorio del TDL, recinto que acoge por tercera vez consecutiva esta actividad.
“La asociatividad y sinergias con diversas entidades y la estrecha conexión con la comunidad, especialmente, con las familias de los estudiantes, ha desempeñado un papel crucial en el éxito del programa Circo Frutillar. El espectáculo Surreal aspira a ser una experiencia transformadora para quienes participan en este gran escenario como para los asistentes directos. La colaboración y compromiso de todos los actores clave fortalecen el impacto positivo que buscamos generar en cada nivel de interacción con este proyecto artístico y con el programa en su totalidad”, expresó.
Esta función tuvo un elenco de 37 niños, niñas y jóvenes, quienes a través del arte circense, combinaron habilidades físicas, destrezas técnicas, humor, creatividad y sensibilidad.
La jornada contó con la participación de más de mil personas de diversas localidades.
La puesta en marcha de este proceso formativo comenzó en marzo de este año junto a los tres profesores del programa, quienes nutrieron a los miembros de su experiencia y conocimiento del arte circense. Desde el segundo semestre, se incorporó Familia Carromato (Javiera Acuña Rosati y Camillo Giraud) quienes lideraron el proceso creativo, dando énfasis a un trabajo experimental y lúdico, acogiendo ideas y propuestas de los propios alumnos, siempre inspirados en "el sur, el lugar que habito" como elemento narrativo.
“Solo agradecer al equipo de Circo Frutillar, quienes son poseedores de habilidades y destrezas humanas que permiten que nuestros hijos sientan pasión por desarrollarse, brillar y construir responsablemente una comunidad a la que aprecian como familia. Realmente agradecida de los profesores y del equipo que está detrás”, expresó Angela Velasco, mamá de Lucas y Dominga Orellana, quienes son miembros de Circo Frutillar desde principios de 2022.
Surreal, como espectáculo, contó con Familia Carromato en la dirección artística y escénica así como con la composición y ejecución musical de Gabriel Zabala Rosati.
Josefina Hevia, jefa del programa Circo Frutillar y miembro de Fundación Mustakis, valoró de esta manera la jornada del 25 de noviembre. “Presentarse en este gran escenario es todo un logro para cualquier persona y estamos más que orgullosos por eso. Al mismo tiempo, estamos conscientes que este espectáculo es sólo el cierre de un proceso anual y que, realmente, eso es lo que consideramos más importante; que es un proceso. Durante éste, que no acaba nunca como sabemos, aprendemos a relacionarnos, a colaborar, a esperarnos y a superar el vértigo del miedo, como también a mirarnos a los ojos, a poner y respetar límites, a desafiarnos y a confiar. Confiar en el otro, en el grupo, en los profesores y por supuesto, en nosotros mismos”, indicó.