Opinión

5G: Desafíos de una nueva comunicación

El Heraldo Austral

Constanza Ávila Fellay

Docente de Ingeniería Comercial

Universidad San Sebastián, sede De la Patagonia

En las últimas semanas hemos visto a Estados Unidos en un tira y afloja respecto a sus restricciones con la asiática Huawei para que pueda hacer negocios con Google, y así utilizar su sistema operativo para celulares.

Google, al ser una empresa norteamericana, debe seguir la legislación de ese país, que prohíbe tener relaciones comerciales con empresas consideradas como un peligro para la soberanía nacional; en este caso, Huawei.

¿Por qué Huawei era considerado un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos? Aunque se entregaron algunos antecedentes de relativa credibilidad para argumentar este veto, lo cierto es que actualmente esta empresa china tiene el desarrollo para tecnologías 5G más importante del mundo, y por lo tanto es su principal amenaza competitiva en la supremacía de esta nueva generación de tecnología inalámbrica.

 La tecnología 5G permite una velocidad de navegación abrumadamente más rápida que las generaciones previas, mediante una serie de tecnologías de alta frecuencia. Gracias a esta rapidez en la transmisión de información, se podrá dar pie a toda la tecnología que años atrás veíamos sólo en películas o en la imaginación: desarrollo de la domótica, el Internet de las Cosas (IoT), ciudades inteligentes, automatización, inteligencia artificial.

 No es extraño, entonces, que Estados Unidos quiera frenar el desarrollo de esta tecnología por parte de Huawei, al menos dentro de su territorio. Es indudable que estos adelantos controlarán una parte importante de la economía mundial, siendo considerada por algunos expertos como la cuarta revolución industrial, además de entregar nuevas opciones en el desarrollo de tecnologías militares y espaciales.

 En términos comunicacionales, con la tecnología 5G las nuevas generaciones serán habitantes de realidades virtuales y aumentadas que significarán nuevas maneras de decodificar la realidad.

 La realidad virtual y aumentada han sido utilizadas beneficiosamente para procedimientos médicos e incluso siquiátricos; por ejemplo, ayudando a pacientes a superar fobias. En el campo del comercio, el marketing y las interacciones, abrirán espacios hasta ahora inexplorados, donde los usuarios podrán ver el mundo real con objetos virtuales superpuestos en él.

 Es importante pensar en la educación para los próximos nativos de esta tecnología, que estarán expuestos a un flujo casi irrestricto de información y de estímulo digital. “Digital Wellbeing” o “Bienestar Digital” ya es un término ampliamente usado en países desarrollados, especialmente si consideramos que en Estados Unidos un adulto pasa un promedio de 6 horas al día en el celular. Empresas como Google han diseñado diversas aplicaciones y cursos gratuitos para que las personas aprendan a desarrollar y mantener hábitos tecnológicos saludables.

 Estos adelantos traerán muchas oportunidades de desarrollo y colaboración, pero también grandes desafíos a niveles más sutiles, por lo que urge una educación temprana que enseñe a sacar el mejor provecho de la tecnología y así ponerla al servicio del progreso humano y social.