• 26 de Octubre

Sugeridos:

Balas en Puerto Varas

Por: Pablo Hübner


El sábado de la semana pasada Puerto Varas amaneció con una persona muerta. Le dispararon. Fueron cinco tiros. Al principio se decía que fueron dos. La noticia recorre la prensa regional y nacional. La persona que habría disparado fue detenida en la ciudad de Valdivia, y contaba con diversos antecedentes penales. El detenido se encuentra con la medida cautelar de prisión preventiva.

El miércoles de esta semana se registraron fuegos artificiales. La explicación del escándalo era un velorio. Familias próximas al sector, ubicado en Puerto Chico, denuncian el escándalo. Niños que no pueden dormir, perros sufriendo por los estruendos, los que habrían durado cerca de media hora. La escena era acompañada de autos acelerando sus motores, en una mezcla entre destreza y tontería. La sensación de descontrol se hace evidente.

Puerto Varas tiene problemas de seguridad. Si bien se puede profundizar en las cifras y la reducción de casos de este tipo, y de otros, la seguridad no es un tema sólo de datos. Las percepciones también son relevantes. ¿Es seguro caminar por cualquier lugar de Puerto Varas, a cualquier hora?

Cuesta hablar de éxitos en seguridad cuando matan a alguien y luego el llamado velorio es un escándalo con fuegos artificiales y corridas de autos. No obstante, un caso puntual no es una situación generalizada. Pero, tal vez no es solo un caso puntual. Reconocer muertos y negar muertos parece estar en el centro del debate. La suma de los muertos se transforma en la suma de los miedos. Lo mismo pasa con el tema de los fuegos artificiales. Desde que suspendieron el espectáculo pirotécnico oficial de año nuevo, los estallidos no terminaron, sino que ahora son ilegales. Siguen, acechan, iluminan el cielo oscuro de la noche. Cuando se denuncian, las personas comentan en redes sociales, “llegó la merca”, “llegó de la buena”, “llegó la maldita”.

Es evidente que la preocupación y la voluntad existe, así como también que se ha invertido como nunca antes en el municipio en este tema. Basta ver las camionetas, las motos, los trajes de seguridad municipal que parecen ser una mezcla entre guardia de seguridad, soldado, y carabinero que no es carabinero, pero que trabaja con carabineros. Detener, retener, coordinar, integrar, ser o no ser, palabras que rondan como las patrullas las calles.

El viernes el municipio hizo el anuncio de adelantar el Comité de Coordinación Operativa en Seguridad Pública. Pero, la ley que corresponde a esas atribuciones recién entra en vigencia en agosto. Puede leerse como un pre arranque, algo que se puede hacer, incluso sin la vigencia legal que le corresponde, pero está por verse. Como sea, no es raro que la legislación vaya dos pasos atrás de la realidad y eso es parte del problema. Otro caso más de que la articulación efectiva entre todas las instituciones vinculadas y la comunidad es la llave para superar estos problemas. La necesidad del trabajo conjunto, tanto en la prevención como en la reacción es un imperativo en la relación entre representantes, representados, y el rol de la delegación de la fuerza. El desafío de la seguridad es el punto central de la cultura cívica en la vida en sociedad.

El esfuerzo que realiza el municipio por recuperar y mejorar el skate park va en esa línea. Un ejemplo de que la seguridad pasa por la limpieza, por los muros libres de rayados, por mejorar luminarias. También por el incentivo concreto y profesionalizado al deporte, la cultura, al desarrollo de áreas verdes con juegos que se mantienen como merecen. Un juego que se mantiene roto en el tiempo es mucho más que un juego que se rompió.

La situación que vive Puerto Varas obliga a pensar en los severos problemas que genera la dinámica de pandillas, bandos, enfrentamientos y ajustes de cuentas. También en una sociedad donde el éxito se percibe de manera esclava desde las cosas que cada quien tiene. Autos, zapatillas, celulares, acceso a drogas de todo tipo, armas de fuego. Sensaciones de poder y control que son más bien grietas que pueden producir que todo se caiga. Lo mismo aplica con la naturalización de conductas que no corresponden. La colección de botellas de trago y la presencia permanente de personas tomando en la tornamesa de la estación de trenes acusa el mismo escenario. Si se puede hacer lo que no está permitido en lo chico, pronto, lo será en lo grande.

Los buenos son más que los malos. Quienes no roban son más que quienes roban. Lo mismo pasa con quienes matan a tiros en eso que llaman ajuste de cuentas. Para los vecinos el velorio con fuegos artificiales y autos haciendo escándalo es una alarma más de lo mucho que queda por avanzar. Para lograr resultados es fundamental salir del reconocimiento de lo que se ha hecho y lo que queda por hacer, para luego, mirar más profundo el momento que vive la comuna y por cierto, el país. Cinco tiros de bala son más que suficiente.