“¡Vivir con honor, o morir con gloria!, ¡El que sea valiente que me siga!”
Batalla del Roble, 17 de octubre de 1813
Breve opinión a los 248 años del aniversario del natalicio del libertador, forjador y padre de la Patria Don Bernardo O´Higgins Riquelme.
Por Coronel PEDRO CARRASCO BRAVO, Comandante del Regimiento N.°12 “Sangra”
Al conmemorarse un nuevo aniversario del natalicio de Libertador, Capitán General y Presidente de la República don Bernardo O'Higgins Riquelme, la historia nacional vuelve la mirada hacia el hombre cuya vida personificó la abnegación, el valor estratégico y la vocación republicana. Nacido en Chillán un 20 de agosto de 1778, el prócer chileno trascendió la categoría de héroe militar para convertirse en el arquitecto fundamental de un Chile independiente y figura clave de la emancipación sudamericana.
Origen, Infancia Mestiza y La Fragua Ideológica En Inglaterra
Bernardo, fruto de un amor clandestino entre la joven chillaneja Isabel Riquelme y el Brigadier irlandés al servicio de la Corona española, Ambrosio O’Higgins, (quien más tarde sería Gobernador de Chile y Virrey del Perú) y dado el estatus social de su padre y las restricciones imperiales para los funcionarios de la Corona, el pequeño Bernardo creció bajo una condición de ilegitimidad socialmente compleja, siendo bautizado como «hijo de padres incógnitos» pasando sus primeros años bajo el cuidado de la familia de campesinos Riquelme y más tarde acogido por la familia india de Juan Albano Pereira en Talca. Esta infancia mestiza y rural le otorgó una cercanía profunda con los sectores populares y el pueblo mapuche, aprendiendo incluso a hablar mapudungún.
A los doce años, por instrucciones de su padre —quien financiaba decididamente su formación desde la distancia sin reconocerlo formalmente—, fue enviado a estudiar a Lima, en el Colegio del Príncipe., sin embargo, el hito definitivo en su moldeado intelectual ocurrió en 1795, cuando con apenas 17 años emprendió viaje a Europa para completar sus estudios en Richmond, cerca de Londres.
En la capital británica, bajo la tutela del relojero y comerciante Nicolás Cruz, Bernardo O’Higgins accedió a una educación ilustrada de primer nivel, aprendiendo inglés, matemáticas, dibujo, música y manejo de armas. Pero fue el encuentro decisivo con el prócer venezolano Francisco de Miranda lo que cambió su vida. Miranda, líder precursor de la emancipación hispanoamericana, se convirtió en su maestro político e ideológico, siendo quien lo inició en las redes continentales de la masonería revolucionaria —germen de la futura Logia Lautaro— e inculcó en el joven chileno, el ideal innegociable de una América libre, soberana y unida.
Tras la muerte de su padre, Ambrosio O'Higgins en 1801, Bernardo regresó a Chile para reclamar la herencia paterna, tomando posesión de la hacienda San José de Las Canteras, lugar desde donde comenzaría a articular sus convicciones revolucionarias.
La Patria Vieja y la compleja alianza con José Miguel Carrera
Con el estallido del proceso emancipador en 1810, Bernardo O’Higgins asume un rol activo como diputado. Sin embargo, el escenario político dio un vuelco con el ascenso al poder del joven militar José Miguel Carrera en 1811, marcando la relación entre ambos líderes de forma dramática el periodo de la Patria Vieja.
Aunque compartían el ideal innegociable de independizar a Chile de la Corona española, sus visiones estratégicas y de gobierno chocaron tempranamente. Mientras Carrera representaba un liderazgo carismático e impulsivo, O'Higgins defendía una aproximación institucional más moderada y disciplinada militarmente, derivando estas discrepancias en una abierta rivalidad por el mando del Ejército Patriota:
- El Tratado de Lircay (1814): Tras el desplazamiento de Carrera del mando militar en favor de O'Higgins, las tensiones escalaron al punto de un enfrentamiento armado entre chilenos en la Batalla de Tres Acequias.
- El desastre de Rancagua: Ante el inminente avance del general realista Mariano Osorio, ambos jefes patriotas pactaron una tregua desesperada. O'Higgins resistió atrincherado en la plaza de Rancagua en octubre de 1814 esperando refuerzos que nunca llegaron a tiempo desde las líneas de Carrera. La derrota significó el fin de la Patria Vieja y el inicio de la Reconquista española.
- El posterior exilio en Mendoza profundizó la ruptura definitiva. Apoyado por el gobernador de Cuyo, José de San Martín, O'Higgins se alineó con la causa de la Logia Lautaro, desplazando a los hermanos Carrera y asumiendo el liderazgo exclusivo en la preparación del ejército libertador.
La gesta militar y la consolidación de la Independencia
Tras reorganizar a las tropas en Argentina, la victoria en la Batalla de Chacabuco en 1817 marcó el regreso triunfal de las fuerzas patriotas, consolidando definitivamente la soberanía en la histórica Batalla de Maipú el 5 de abril de 1818.
El Director Supremo y las obras de la nueva República
Como Director Supremo, entre 1817 y 1823, O'Higgins enfrentó el desafío de cimentar las bases del nuevo Estado, imponiéndose para su gobierno un vigoroso plan de obras e instituciones que transformaron al país: Educación y cultura: Fundó la Escuela Militar, reabrió la Biblioteca Nacional y el Instituto Nacional, y promovió la educación pública. Infraestructura: Impulsó la creación del Mercado Central de Santiago, el Paseo de las Delicias (actual Alameda) y el Cementerio General. Institucionalidad y símbolos: Creó la Legión del Mérito, abolió los títulos de nobleza para promover la igualdad ciudadana y promulgó las Constituciones de 1818 y 1822.
La titánica gestión de la Escuadra Nacional y la Expedición Libertadora
Comprendiendo que la independencia de Chile jamás estaría consolidada mientras el Virreinato del Perú continuara en manos de la Corona española, O'Higgins emprendió la tarea estratégica más compleja y ambiciosa de su mandato: “La creación de la Escuadra Nacional.”
Con las arcas públicas exhaustas, desplegó una audaz diplomacia y una rigurosa administración hacendaria solicitando empréstitos, impulsando contribuciones extraordinarias comprometiendo el crédito público para comprar buques en Inglaterra y Estados Unidos bajo la convicción que: "de estas cuatro tablas dependen los destinos de América", encomendó la flota al marino británico Vice Almirante Lord Thomas Cochrane y el mando terrestre al General José de San Martín.
El zarpe desde Valparaíso y las consecuencias geopolíticas
El 20 de agosto de 1820 —coincidiendo con el cumpleaños número 42 de O’Higgins— la Expedición Libertadora del Perú zarpó desde la bahía de Valparaíso con 23 embarcaciones y más de 4.000 soldados desencadenando consecuencias geopolíticas decisivas: Dominio del Pacífico Sur: La Escuadra de Lord Cochrane neutralizó la capacidad naval española, ejecutando acciones audaces como la captura de la fragata Esmeralda en el Callao. Independencia del Perú: El desembarco patriota presionó el colapso del poder realista en la capital virreinal, permitiendo la Proclamación de la Independencia del Perú en julio de 1821.Tensiones internas: A pesar del éxito exterior, el elevado costo financiero provocó un severo desgaste económico e insatisfacción entre las élites terratenientes locales.
Abdicación, exilio y posteridad
El peso de las reformas, sumado al ambiente crispado por el trágico fusilamiento de los hermanos Carrera en Argentina (1818 y 1821), sumado a la muerte de Manuel Rodríguez y la concentración de amplias facultades en el poder ejecutivo, la Constitución de 1818 y luego la de 1822, reforzaron esa concentración alimentando acusaciones de autoritarismo, agregando decisiones que enfrentaron a la elite política y social, extendiéndose el descontento por las diferentes provincias.
A fines de 1822, se levantaron Concepción y luego La Serena. El general Ramón Freire encabezó la oposición desde el sur y la amenaza de una guerra civil se volvió real.
Finalmente, la mañana del 28 de enero, una asamblea exigió su dimisión en Santiago y en la cual voluntariamente O’Higgins acepta en un gesto de profunda dignidad y para evitar una sangrienta guerra civil retirarse, entregando el poder a una junta de gobierno declarando que quedaba tan sólo como: “un simple ciudadano”.
Fallecimiento de don Bernardo O’Higgins Riquelme.
Tras su dimisión, Bernardo O´Higgins parte al exilio precisamente hacia el Perú, donde residió en las haciendas de Montalván, Cuiva y Jirón de la Unión durante casi dos décadas en tierra limeña, continuando atento al devenir sudamericano, falleciendo el día 24 de Octubre de 1842 a los 64 años en su domicilio del Jirón de la Unión en Lima, Perú, acompañado por su hijo Pedro Demetrio, su albacea, una de sus sirvientes llamada Patricia, y un hermano III de la Cofradía de San Francisco que deposita la mortaja sobre el prócer diciendo “este es el hábito que me envía mi Dios”. Finalmente, Bernardo O´Higgins fallece sin olvidar nunca la tierra por la cual rindió su vida y que llevara hasta en su último aliento antes de ser acogido por la muerte, pronunciando las palabras: “Magallanes…Magallanes”
Días más tarde, llega la noticia de su muerte a Chile, despachando una delegación diplomática chilena, que con fecha 26 de noviembre, junto a las delegaciones consulares, civiles y militares de Perú y Argentina rindieron el homenaje al Gran Mariscal, Libertador Americano, Capitán General del Ejército de Chile Don Bernardo O´Higgins Riquelme, siendo sus exequias cubiertas por las banderas de estos tres países.
Luego de dos años, se aprobó Ley de repatriación que se materializó con fecha 13 de enero de 1869 quedando su cuerpo en el cementerio general de Santiago.
Finalmente, en el año 2006, el mármol de Carrara (con un alto significado simbólico por su color blanco) que deposita sus restos, es depositado en la Plaza de la Ciudadanía de Chile en Santiago, junto a las escrituras:
“Aquí yace esperando la resurrección de la carne, el excelentísimo don Bernardo O’Higgins Riquelme, Director Supremo y Capitán General de la República de Chile, Brigadier de la de Buenos Aires y Gran Mariscal del Perú, ilustró tan altos cargos con virtudes católicas, militares y políticas, superiores en la vida a la felicidad y desgracia. Murió en la serenidad del justo en 24 de octubre de 1842, siendo llorado por los pobres y admirado por los que en las tres repúblicas, vieron sus gloriosos esfuerzos por la independencia y libertad de América”.
Los temas pendientes con Chile en el autoexilio del General O´Higgins es algo que nuestro forjador de la Patria llevó hasta su último aliento, en especial en el recuerdo de sus propias citas en conceptos de Libertad e Independencia de Chile, este Chile que según sus citas debe crecer, trabajando para que todos sus habitantes tengan derechos ineludibles al establecimiento de la libertad, que para tener orden éste debe establecerse con la libertad, que nuestro trabajo nos enseña a ser libres y sostener este precioso don y que de ello debía participar todo aquel que como hermano compartiera la soberanía de este pueblo llamado Chile.
Las enseñanzas del Padre de la Patria van más allá de un pensamiento individual, son enseñanzas universales que instruyen a todos los chilenos a acrecentar el amor a la Patria y al Gran Creador del Universo, hecho demostrado un 05 de abril en los llanos de Maipú, lugar en el cual, y por libre compromiso como Comandante en Jefe del Ejército libertador, hoy se erige el Templo Votivo de Maipú en honor a la Virgen del Carmen, patronal del Ejército de Chile.
Estos grandes valores que legó a Chile Don Bernardo O´Higgins, fueron plasmados a través de sus obras que se mantienen en la memoria de la historia, siendo definidas por el abogado, político, escritor e historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, que define la obra de O´Higgins como: “una roca gigante en donde se trabaja una obra tallada con el cincel de la historia.”
Hoy, la figura de Bernardo O'Higgins se erige no solo como la del primer gobernante de la República, sino como la de un visionario que entendió la libertad como un esfuerzo institucional y continental. En este aniversario, su sacrificio y su legado republicano permanecen grabados en los cimientos del Chile actual.
"Para ser Oficial de Ejército no se exigen más pruebas de nobleza que las verdaderas que forman el mérito, la virtud y el patriotismo."
Capitán General Comandante en Jefe del Ejército
Bernardo Ohiggins Riquelme.