• 12 de Septiembre

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Cómo estamos transformando la educación TP desde Los Lagos

Por Marcial Huneeus, director ejecutivo de Fundación Patio Vivo


Hay algo profundamente valioso en la educación técnico-profesional y es su vocación por aprender haciendo. Un estudiante no aprende solamente para saber, aprende para hacer algo con ese conocimiento, para resolver un problema, crear, producir, transformar. Esa relación entre conocimiento y experiencia es probablemente una de sus mayores fortalezas y, al mismo tiempo, una pista sobre cómo podemos pensar la educación que necesitamos hacia el futuro.

Este 26 de agosto celebramos el Día de la Educación Técnico-Profesional y vale la pena preguntarnos qué significa hoy preparar a un joven para ese futuro. Vivimos en un mundo donde la inteligencia artificial puede responder en segundos preguntas que hasta hace poco requerían horas de búsqueda. ¿Qué necesita entonces aprender un estudiante? Creo que una parte importante de la respuesta está en desarrollar la capacidad de hacer, colaborar, crear, resolver problemas, adaptarse y encontrar sentido en aquello que aprende.

En la Región de Los Lagos estamos viendo esa transformación de cerca. Durante los últimos años hemos trabajado junto a comunidades educativas para convertir espacios muchas veces subutilizados de los liceos en lugares de aprendizaje. Hoy son nueve los establecimientos técnico-profesionales de la región que forman parte de Patio Vivo Cultivable. Allí encontramos invernaderos, huertos, sistemas de reutilización de aguas grises, compostaje y otros espacios que funcionan como verdaderos laboratorios vivos.

Pero lo importante no es la infraestructura. Lo realmente transformador es lo que ocurre en ella. Hace unos días un estudiante del Liceo Pedro Aguirre Cerda relataba cómo aprendió a valorar los residuos, que antes para él era todo basura y que al reciclar o compostar comprendió que era una forma de ayudarnos entre todos.

En experiencias como esa se vuelve evidente algo que a veces olvidamos, que aprender haciendo significa enfrentarse a un problema real, tomar decisiones, equivocarse y compartir lo aprendido con otros. Son aprendizajes y habilidades fundamentales para la vida y el trabajo.

La educación técnico-profesional tiene una enorme oportunidad en este sentido. Por su propia naturaleza puede conectar el conocimiento con desafíos concretos y hacer que los estudiantes comprendan no solamente qué están aprendiendo, sino para qué lo están aprendiendo.

Y desde Los Lagos tenemos mucho que aportar a esa conversación. Somos una región con una fuerte vocación productiva, agrícola, gastronómica y turística, pero también enfrentamos desafíos ambientales y sociales que requerirán nuevas capacidades. Formar a los jóvenes para ese futuro implica entregarles herramientas técnicas, pero también enseñarles a trabajar con otros, cuidar los recursos, innovar y responder creativamente frente a problemas que todavía no conocemos.

Transformar la educación TP significa justamente profundizar su esencia: aprender haciendo, pero hacerlo conectado con los desafíos de nuestro tiempo. Desde Los Lagos, con estudiantes metiendo las manos en la tierra, entrando a una cocina, experimentando, equivocándose y volviendo a intentar, estamos cultivando algo bastante más grande que un huerto. Estamos cultivando otra manera de aprender.