Si bien, los conflictos, peleas y discusiones al interior de un grupo humano pueden ser una abundante fuente de angustia, estrés y ansiedad, todas ellas son parte integral de la vida diaria ya sea a nivel social, en las empresas o al interior de la propia familia. No obstante lo anterior, si dichos conflictos y peleas son detectados a tiempo, en ese caso, podrían ser manejados y resueltos de una manera positiva y con buenos resultados.
Es lo que plantean diversos expertos en habilidades de comunicación y métodos de resolución de conflictos, sea que hablemos de líderes, jefaturas, padres, etc. Asimismo, en diversas oportunidades he señalado que reflexionar es una tarea difícil que requiere de tiempo y de un arduo trabajo personal, a raíz de lo cual, la mayoría de las personas prefiere juzgar a los demás: esa es una tarea que resulta ser fácil y rápida.
Es así, por ejemplo, que el poder coercitivo que usan muchas personas daña severamente las relaciones interpersonales y las únicas alternativas o estrategias de solución que tienen las personas a disposición, incluyen “el uso de la escucha activa, la práctica de la empatía, así como la creación de una atmósfera de confianza”, donde lo que debe prevalecer “es la comunicación interpersonal basada en un principio básico, a saber: ganar-ganar”, correspondiente al estilo de negociación de la U. de Harvard.
Revisemos algunas conductas que generan graves problemas entre las personas:
- Ridiculizar, humillar o avergonzar a las personas: este tipo de conductas son de las más dañinas y negativas, ya que afectan de manera grave la autoestima e imagen de las personas que están siendo humilladas y/o ridiculizadas, quienes, posteriormente, podrían buscar alguna forma de retaliación y vengarse de aquel sujeto que las humilló.
- Imponer la propia voluntad por sobre los demás de manera coercitiva: el acto de imponer criterios de manera rígida, arbitraria, por la fuerza o por vía de la amenaza tiende a provocar resistencia, rebeldía y actitudes de carácter defensivo, con el riesgo subsecuente, de que el sujeto interprete esta forma de proceder como una manera agresiva de sometimiento y humillación, especialmente, si es realizada frente a quienes están observando la situación.
- Sermonear o moralizar: cuando alguien habla con otra persona haciéndola sentir culpable por algún error o falla cometida, dicha persona podría adoptar una conducta oposicionista, negándose a escuchar aquello por lo cual está siendo sermoneado y hacer todo lo contrario de lo que le ha sido señalado.
- Censurar y juzgar de manera arbitraria: cuando a alguien se le dice –sin que medie algún tipo de argumento o prueba– que lo que ha hecho o dicho es malo, errado o equivocado, y que no lo puede volver a decir o hacer nunca más, lo que se logra, es que esa persona se sienta, además de molesta, también tonta e incompetente ante aquél que se ha erigido en juez y verdugo.