Las regiones del área jurisdiccional de la Quinta Zona Naval (X y XI) presentan una marcada y agreste geografía compuesta de variados canales, fiordos, golfos e islas, características que determinan su natural conexión con el mar; teniendo así, ambas regiones, una profunda y arraigada naturaleza marítima, razón por lo que la conectividad que permite el desarrollo, traslado e interacción de su población, es en gran medida por el mar.
La contribución histórica de la Armada de Chile a la conectividad de ambas regiones nace con el descubrimiento, colonización y posterior anexión de Chiloé en la campaña militar de 1826. Desde 1850, se desarrollaron casi ininterrumpidamente diversos levantamientos hidrográficos a cargo de insignes marinos como Francisco Hudson, Francisco Vidal Gormaz o Enrique Simpson; cuyos primeros trabajos hidrográficos, permitieron el levantamiento de rutas más seguras y conocidas para el comercio, tránsito y fundación de los primeros poblados.
Las cartas navegación ayudaron a mejorar la conectividad de la región. A partir de 1826 se creaba la Capitanía de Puerto de Chiloé y en 1848, se dictaba la ley que creaba la “Gobernación Marítima de Chiloé” que incluiría los espacios comprendidos “Desde caleta Güeyusco (al norte de Maullín), todo el mar que rodea a la isla y hasta la península de Tres Montes por el sur”. Ello permitió establecer una estructura y normativa que aseguraba la conectividad; certificando y fiscalizando a los patrones, capitanes y naves que conectaban el emergente desarrollo de los intereses marítimos de la región, con la salvaguarda de la vida humana como principal fundamento. Sumado a lo anterior, fue relevante desarrollar una red de señalización marítima que guiara a los navegantes en el área oceánica y en canales; destacándose las construcciones en 1859 del faro “Punta Corona” (el segundo más antiguo del país), del Faro “isla Guafo” en 1907 y del faro “Raper” en 1914.
Fue también la Armada de Chile, a través de la goleta “Janequeo”, quien apoyó el transporte de los primeros 230 colonos alemanes y posterior fundación de la ciudad de Puerto Montt, el 12 de febrero de 1853.
El soporte de la Institución en el desarrollo de la cuenca del Baker y en especial de Tortel, ya sea en su exploración hidrográfica inicial o en las relevantes tareas de apoyo a su desarrollo desde el año 1954 ha sido esencial. La Armada de Chile asumió un servicio regular de conectividad con sus unidades hacia Punta Arenas, permitiendo así su provisión de mercaderías y el comercio de sus productos.
Actualmente y al igual que antaño, la Armada de Chile, a través del apoyo de los medios humanos y materiales de la Quinta Zona Naval y de sus Gobernaciones Marítimas dependientes sigue contribuyendo al desarrollo de esta tan necesaria conectividad marítima en sus puertos, terminales, rampas y canales, ya sea mediante las tareas hidrográficas y de confección de publicaciones y cartografía náuticas que efectúa el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada – SHOA, del mantenimiento y renovación de las 364 señales de seguridad marítima presentes en el área (equivalentes al 30% de la señalización marítima nacional), del análisis y difusión de reportes meteorológicos, del funcionamiento del Servicio de Practicaje y Pilotaje, del actuar de su Policía Marítima o del funcionamiento de las Comisiones Locales de Inspecciones de Naves (a modo de ejemplo, solo la Gobernación Marítima de Puerto Montt realizó 3.780 inspecciones a naves mayores el año 2023, equivalente al 45% de lo ejecutado a nivel nacional).
Así, la labor diaria de la Armada de Chile, contribuye anualmente a más de 1.966.000 pasajeros del cruce Pargua – Chacao o 1.795.000 pasajeros de los cruces Huicha/Chulchuy, Dalcahue/Quinchao y Chaitén/Quellón; sin contar con los tramos internos que conforman la red de conexión de la Isla Grande de Chiloé con sus 42 Islas habitadas. De la pequeña flota de 1.293 embarcaciones registradas en 1850, hoy son más de 29.000 las embarcaciones matriculadas y más de 155.000 los usuarios marítimos certificados en la región.
Hoy, el sustento de la Marina de Chile sigue activo, generando condiciones para desarrollar una conectividad marítima moderna, oportuna y segura, para explotar el tremendo potencial de desarrollo socioeconómico de ambas regiones. Los invito a participar activamente de ella.