• 08 de Febrero

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[OPINIÓN] El Fraude

Por: Pablo Hübner


El ex alcalde de Puerto Varas, Álvaro Berger, es condenado por fraude al fisco. Un viaje a Bariloche que parecía de trabajo, pero según la justica, era más bien un viaje personal.

Se hablaba de firmar un acuerdo de colaboración, pero nunca se realizaron los contactos para sostener ese encuentro. La comitiva viajó con una intención que parecía, pero que no existía. Todo era un fraude. Nada de lo que se dijo, se hizo.

La noticia de la condena marcó la pauta de la prensa local y nacional. La foto del ex alcalde en todos los medios. El Heraldo Austral tuvo la oportunidad de entrevistar el año pasado al ex alcalde Berger. En esa entrevista menciona que no tiene nada sobre lo que pedir disculpas, que nunca ha hecho algo que no corresponde, que sus críticos son injustos con la verdad. Reconoce errores, pero no irregularidades, mucho menos delitos. Reconoce problemas, pero nunca abuso de poder, ni uso particular de fondos públicos. Con la condena de la justicia, esas palabras quedan como registro de una expresión que no era cierta.

El fraude es por una cifra menor, un poco más de 5 millones, aunque es el hecho el que importa, más que el monto asociado al hecho. No obstante, cuando se inicia esta historia, hace 7 años, las acusaciones eran por muchos millones más. Computadores incautados de manera simultánea en dependencias municipales, en una operación asociada a las aguas profundas, termina por apenas acreditar un viaje de una pequeña comitiva, financiado con fondos de todos los vecinos. Parecía más de lo que es. No es que eso cambie la gravedad de los hechos, pero sí, en relación a lo que se decía, parece todo ser bastante menos.  

Obviamente los vecinos no tienen por qué pagar los viajes personales de sus representantes. Si fue el caso, lo justo es que esto se sepa y se haga justicia. Es triste, el ex alcalde Álvaro Berger, quien de seguro tenía un sueño, una visión, tenía el apoyo de la comunidad, 7 años después, tiene una condena en su contra por fraude al fisco. Qué extraño se debe sentir para él leer la prensa en el tiempo, la lectura del otro viaje, desde el triunfo electoral para ser alcalde, al titular de condenado por su conducta durante el cargo.  

Cierto es que se pierde mucho más dinero de los vecinos en otros temas. Esos no son delitos. Son errores, son problemas, a veces mucho más costosos que el viaje particular del ex alcalde Berger y su comitiva. Por ejemplo, los estacionamientos del centro que se regalan desde que partió el 2023, sin que nadie haga la recaudación, que podría ir en beneficio de los vecinos. Ese derroche. Cada día que pasa: ¿Cuántos billetes se pierden? Muy probablemente en febrero el derroche siga, por mucho de que se dijo en todos los medios de que sería sólo por enero. El sobre gasto en el proceso de realizar el estadio Ewaldo Klein, otro caso lamentable. Se prolonga en el tiempo y su abultan los costos. Con lo que se ha invertido, se podría haber hecho algo mejor de lo que en definitiva se hará. Se perdió plata. Otro caso: Los potenciales pagos por procesos judiciales en relación a quienes prestaron servicios para el municipio, abultados por no saber a tiempo lo que pasaba en el área jurídica, suma que podría elevarse a más de 400 millones. En parte, es el precio de no realizar la auditoria al ex gobierno municipal a tiempo, como se prometió. Un error lamentable, costoso.

La condena del ex alcalde Álvaro Berger por fraude al fisco es una buena noticia. Marca un precedente importante. En lo chico, un viaje tonto, ingenuo, por un costo menor, termina destacando la relevancia de que eso no es menor. Inventar motivos para satisfacer deseos personales, con el poder de los cargos, con fondos públicos, no procede.

En todo esto hay algo desconcertante, incluso cuando no corresponde la comparación, considerando la naturaleza de la falta: La relación entre la justicia del error y la injusticia del abuso de poder, se encuentran en una fina línea, que se pasea por la misma billetera. La de todos los vecinos. Obviamente no es lo mismo, pero, la plata es la misma.