Opinión

OPINIÓN: Eliminar las notas del colegio, ¿Es un avance en educación?

El Heraldo Austral

Cualquier proceso en educación, en el caso de tener resultado, ocurrirá en el mediano o largo plazo. La complejidad de los mismos, impide logros instantáneos. Por lo tanto, si vamos a invertir en cambios, éstos deben ser significativos, coherentes, que puedan mantenerse en el tiempo y con un fuerte impacto positivo. Observando la propuesta del senador Quintana, para eliminar la calificación por notas de los niños entre 1° y 4° básico, podemos determinar que este no es el caso. Lamentablemente, es otra propuesta “cosmética”, que ignora algunos aspectos importantes que ya han sido advertidos por Decanas de Educación, de al menos dos prestigiosas universidades del país. El argumento, de que la propuesta pretende “reducir el estrés que las notas producen en los niños”, además es insuficiente.

En educación, los logros de aprendizaje de los niños(as) deben ser constatados por un proceso de evaluación. A grandes rasgos, esta evaluación puede ser cualitativa o cuantitativa. La calificación es un proceso que forma parte de la evaluación; no son lo mismo. El tipo de evaluación que se implementará para constatar el nivel de logro de los niños(as), depende de la definición de los objetivos que se desean cumplir. Algunos de ellos, se podrán evaluar cuantitativamente. O sea; calificando con notas. Otros, no se podrán evaluar así y deberemos evaluarlos cualitativamente, a través de instrumentos como pautas de cotejo o autoevaluaciones.

Lo que el senador Quintana propone, es cambiar a un modelo de evaluación cualitativa, lo que supone revisar todo el proceso de enseñanza, desde la formulación de los objetivos “hacia adelante”. Implica un cambio cultural importante. Además, requiere que los profesores tengan las competencias, conocimientos y habilidades para diseñar instrumentos de evaluación cualitativos eficientes y actualizados. No podemos ignorar que existe una dificultad real para implementar modelos de evaluación cualitativa de forma masiva, ya que los instrumentos que se usan para evaluar esos aprendizajes, demandan una gran cantidad de trabajo para el profesor en su aplicación y posteriormente, en el procesamiento de la información. Por lo tanto, se ve poco probable el éxito e impacto de la propuesta.

No podemos desconocer que la calificación por notas puede causar estrés en algunos niños(as), pero cualquier evaluación también lo puede generar. Incluso, a nivel pre-escolar, el sistema de recompensa por “caritas” o “estrellitas” también puede generar este efecto. Puede ser una consecuencia del espíritu de competencia que muchas veces, los padres inculcan en sus hijos(as) desde muy pequeños.

Para mejorar la educación, ¿no sería mejor que los senadores definan una comisión de expertos para desarrollar una propuesta seria, integral y de largo plazo para recuperar a la familia para el proceso educativo de sus hijos(as)? Esto, provocaría un cambio importante en el logro de aprendizaje de los niños(as), sobre todo de los sectores más vulnerables y desprotegidos. Los estudios así lo indican, desde hace ya mucho tiempo.

Este cambio sería profundo, duradero y desafiante, pero implica trabajo extenso y duro, seguro no atraerá votantes… ¿Senadores, se atreven?

 

Gonzalo De los Reyes Serrano

Magister en Educación; Coach en Parentalidad Positiva;

Director de la división Patagonia en la Fundación Innovación Educativa Chile

Creador de los Programas DHP (Desarrollo de habilidades parentales) y PARE (Aumento del rendimiento escolar), este último patrocinado por UNICEF y el Ministerio de Educación.