Opinión

OPINIÓN: Juventud migrante: Divino tesoro

El Heraldo Austral

Por Benjamín Izikson, Gerente General de Migrante

De acuerdo al DEM, de las 885.598 visas temporales otorgadas en los últimos tres años, un 54% han sido para migrantes menores de 29 años. Esta cifra, que sin duda seguirá en aumento, demuestra que el fenómeno migratorio generará, desde ahora en adelante, grandes impulsos para la economía del país.

Los jóvenes migrantes que llegan a Chile son personas en edad de trabajar que no sólo nos ayudarán a mitigar el envejecimiento de la población y la baja tasa de natalidad, sino que además permitirán que el consumo, la inversión y el empleo mejoren sustantivamente. En materia de fuerza laboral, según datos de CASEN, los inmigrantes han pasado de representar un 1,3% en 2006 a casi un 7% en 2017, lo que evidentemente demuestra que, para los próximos años, se podría triplicar o incluso cuadruplicar.

El capital humano es impresionante, ya que incluso su escolaridad llega a ser superior a la del chileno. De acuerdo al libro del CEP “Inmigración en Chile: Una mirada multidimensional”, mientras el 11% de la población en 2017 llegó a completar sus estudios universitarios, los migrantes alcanzaron un 21,3%, y, al hablar de postgrado para ese mismo año, los chilenos sólo alcanzaban el 1,6% mientras que los extranjeros llegaban al 4,1%.

Los migrantes son como un emprendedor que renuncia a su trabajo para iniciar una experiencia con incertidumbre, pero con muchos sueños y optimismo. Entonces, estos factores dejan claro que no sólo la juventud migrante en Chile será vista como un “divino tesoro” para la economía, sino que además el efecto migratorio, a mediano plazo, debería generar efectos positivos en el crecimiento tendencial.

Por Benjamín Izikson, Gerente General de Migrante