En abril de 1982 al grito de “recuperamos las Malvinas” el pueblo argentino se encandila con el histórico acontecimiento. La dictadura militar cree que los ingleses no se molestarán en venir a recuperarlas y la jugada permitirá distraer a la gente de la difícil situación económica y social por la que atraviesa el país.
Pero hay que ocupar las islas con más contingente. Deben ir los que hicieron hace poco la conscripción y los actuales conscriptos. Como siempre, los más jóvenes. Y al mando de los militares profesionales, que se supone, son los que saben.
Y lo que iba a ser poco menos que un paseo se transforma gradualmente en drama. Los soldados mal apertrechados, expuestos al invierno que llega, en un terreno y clima hostil pagarán el costo de los errores estratégicos y operativos cometidos por los mandos, en su mayoría incompetentes.
Porque los ingleses llegan armados hasta los dientes, con superioridad aérea, marítima y terrestre y lo que ocurrió ya lo sabemos.
Pero con qué humanidad y pericia lo cuenta Sacheri. Focaliza la historia en cinco personajes: dos oficiales y tres soldados conocidos como Los Panchos, porque son inseparables. De los oficiales, uno es de los rescatables, decente y humano, mientras que el otro es un individuo arribista y perverso. Sin duda, todos ellos encarnan a las tipologías de la naturaleza humana, que deben haber estado presentes en las islas y en todas partes donde se vivan situaciones límites.
Mientras tanto, en Buenos Aires el ánimo va evolucionando de la euforia inicial, a la inquietud y a la desolación. Y mucho peor es para los que tienen hijos, esposos o novios en esas lejanas y abstractas islas. Todo esto lo ha contado Sacheri, en la perspectiva de los que están en el continente, especialmente en la capital, en “Demasiado lejos”, de la cual esta novela es el complemento, la necesaria otra mitad que nos dejó pendiente en aquella, también de gran mérito narrativo.
Aquí en estas páginas palpita la vida, aquella que está por delante. La muerte que puede llegar en un segundo. La amistad como un valor sagrado, y lo que aquí más conmueve. El primer amor que espera, con la carta recibida por siempre pegada al corazón. Las pequeñas grandes cosas que no se olvidan. Subir a un avión y ver las nubes desde arriba. Conocer la nieve por primera vez. Y la capacidad de adaptarse a todo trance.
¿Y qué significa el patriotismo?
Todo aquello lo cuenta Sacheri en poco más de 400 páginas que obligan a una lectura voraz.
Y los que tengan la fortuna de volver ¿Cómo vivirán después de aquello? ¿Cómo los van a recibir a ellos, que serán la prueba palpable, el testimonio vivo de que se perdió la guerra?