Opinión

[OPINIÓN] “No se asusten, porque esto de verdad fue para mejor y le hizo un bien al planeta”, Por Fabiola Barrientos, Fotógrafa

El Heraldo Austral

Entendiendo que las cuarentenas o la convivencia así en estas condiciones actuales ha traído para muchos emociones negativas como miedo, paranoia, culpa, irritabilidad, depresión, incertidumbre y un pensamiento muy catastrófico; pero yo sé que todo esto va a pasar.

Volveremos habiendo vivido un gran cambio para bien todos y dudo que estén pasándolo realmente tan, tan, mal sin estar todos leyendo, estudiando, haciendo una introspección necesaria luego de todo lo que hemos vivimos cada uno personalmente, algunos evaluando sus vidas y valorando más la libertad en que antes se vivía. ¿Verdad?.

No se asusten porque esto de verdad fue para mejor y le hizo un bien al planeta; y en los sentidos más positivos del alma y de nuestro interior.

Esto es una transición a movernos a otro nivel. Todo el tiempo la gente había estado distraídos, medio dormidos tratando de resolver la vida allá afuera; y constantemente buscando el tema material. Pero no hablo material solo de cosas materiales sino interesados en todo lo que el exterior nos exige en todos nuestros momentos, hablo de lo que hacemos por obligación para sobrevivir, comer, trabajar, algunos porque deben y otros porque quieren, pero haciendo y adquiriendo todo el tiempo .......y la vida de pronto nos puso en este espacio donde nos dice ¿sabes qué? ¡Detente! Ya es suficiente, te he estado mandando mensajes y provocándote muchos malos ratos y situaciones a la fuerza echándote a perder tus planes para que sueltes y pares, y no lo viste, y ahora nos envió un mensaje mucho más claro y violento: NECESITAS INTROSPECTAR, necesitas salir de allá afuera donde para mi realmente se estaba viviendo una anormalidad hace mucho rato.

Mírenlo así: necesitan estar en silencio, necesitas ir hacia adentro. Sé que esto del mundo interior o de la espiritualidad puede sonar un tanto “abstracto”, pero creo que es algo que muchos ya están listos para experimentar, sobretodo los que nunca lo han hecho.

Entonces todas esas cosas más sutiles que antes no habíamos considerado, porque el mundo allá afuera nos obligaba a hacer y a tener; hoy se nos cierra la puerta del exterior para obligarnos a entrar en nosotros y vernos profundamente. Me di cuenta que quienes más han colapsado al encontrarse con ellos mismos y su mundo pobre interior fueron justamente los catastróficos, los que vieron toda esta oportunidad de introspección y soledad necesaria como un desastre, una guerra, un caos, y el único caos y desastre fue darse cuenta que sus propias vidas lo eran, existencialmente viviendo alimentados del exterior y en su interior había poco o nada, un gran vacío que provoca miedo, angustia, inseguridad y pánico.

La vida de auto-reflexión o el auto examinarse la habían abandonado o se los consumió el sistema, otros ni la conocían.

Se encerraron en su casa y no les gustó con lo que se encontraron. Se vieron de frente con ellos mismos y con todo lo que ellos además crearon para sí y su entorno, y ahí están desesperados llenos de miedo, incertidumbre y terror. Molestando con sus terrores a los que están más conectados y tranquilos.

Razón por la cual la gente un poco más terrenal y que vivía una vida de estar todo el tiempo haciendo, buscando, adquiriendo todo lo que significa el mundo material (trabajo, plata, acción, decisión, logros, movimiento) les afectó tanto más que a otros.

Es cosa de mirar LinkedIn, un portal de trabajo, y ver la cantidad de negatividad en sus estadísticas financieras.

Entonces; si se nos envió a la casa porque el mundo exterior se infectó; ¿no es una señal evidente que es tiempo de pasar a la otra etapa porque ya estamos listos y preparados para poder hacerla?.

Entonces, transformen el miedo en oportunidad, el terror en valorar lo que tienen y si no te gusta mejóralo, pero desde ti, no desde cosas de afuera.

Es un periodo de cambio de forma de pensar y de hacer las cosas de una manera menos interesada y menos egoísta.

Hagamos de este momento una oportunidad para acoger, para darle a los demás, para dar sin esperar nada a cambio, para escuchar más, para ser más reflexivos, para ser más generosos, para empatizar más, para respetar los espacios de los demás, sus silencios, su libertad y para un descanso mental necesario para todos. Cuando descansa nuestra mente, el cuerpo se recupera junto a él. Quien ame su trabajo con devoción como yo, sabrá qué hay que estar sano mentalmente para que físicamente funcionemos. Hagamos caso entonces de parar y respirar más lento.

Eso es lo que yo creo que está pasando. Mi opinión es muy personal, pero escribo para entregar un poco de paz y seguridad a quienes lo necesiten. Un abrazo a tod@s y cuidarse mucho! ❤❤❤

 

Por Fabiola Barrientos, Fotógrafa