Opinión

OPINIÓN: "Autoridad y acoso". Por Patricia Rada Salazar, Abogada

El Heraldo Austral

El domingo pasado en Puerto Varas se vivió un vil episodio de violencia contra la mujer cuando el alcalde Ramón Bahamonde se subió al escenario para entregarle un reconocimiento a la artista Camila Gallardo por la reciente presentación que realizó ante el público puertovarino. Como pudimos ver en diversos videos que circulan por redes sociales, el edil le tomó la cabeza a Camila e intentó darle un beso en la boca, y ella lo evitó.

La conducta del alcalde no causa ninguna gracia, para nadie, todo lo contrario. Su actitud debe -sin lugar a dudas- ser calificada de abusiva y violenta, evidenciándose como una de las formas en que el patriarcado aún se manifiesta en nuestra sociedad. Es violento que intente besarla, es violento que una vez expuesto y confrontado, intente justificarse de insólitas maneras e incluso le exija a su víctima disculpas.

La violencia contra las mujeres está presente desde la infancia y es un continuo en nuestras vidas, debemos enfrentarnos a ella en el espacio privado y también en el público. La violencia contra las mujeres tiene diversas formas y consecuencias, abarca una amplia variedad de manifestaciones, siendo la más brutal el femicidio. Como sociedad no podemos dar espacio ni siquiera a la más mínima muestra de violencia, y esto es responsabilidad de todos y todas.

Lo hecho por el alcalde tiene una sola explicación: él se sintió con el derecho de darle un beso en la boca (y ser excesivamente cariñoso) a una mujer que no lo consintió, y esto es inaceptable.

Lamentablemente Puerto Varas no cuenta con una ordenanza que regule el acoso sexual, nuestro vecino Puerto Montt está trabajando en ello y esperemos la tenga prontamente, sin duda todas las comunas de la región deberían seguir esos pasos.

El trabajo contra la violencia hacia la mujer no es fácil, debido a la cantidad de manifestaciones que esta tiene, a que muchas veces ocurre en espacios privados y también por el temor a diversos cuestionamientos que sienten las víctimas, por lo mismo se valora la actitud de Camila Gallardo, modelo a seguir de miles de niñas, adolescentes y mujeres, y que en esta oportunidad se atrevió a denunciar un comportamiento abusivo, todas tenemos que seguir ese ejemplo y denunciar siempre, eso nos ayudará a construir una mejor sociedad para nosotras mismas y para otras mujeres, promovamos la sororidad.

Ahora, le recomiendo al Alcalde que revise su comportamiento, lo analice a la luz de los derechos de las mujeres y modifique su actitud, pues se quedó en el pasado y el presente no lo está esperando. Asuma su falta y pida las disculpas que corresponden.

 

Patricia Rada Salazar, Abogada