Opinión

[OPINIÓN] "Humo tóxico en Puerto Varas", por Pablo Hübner

El Heraldo Austral

La nueva estación de monitoreo para medir la calidad del aire en la comuna nos ofrece un paisaje gris: es muy probable que antes de que termine este año se declare a Puerto Varas como zona saturada. Lo bueno, con cifras concretas se pueden evaluar medidas y de tal modo, revertir lo antes posible esta situación que afecta la salud de todos los vecinos. Mejorar la aislación de las casas, subsidiar la conversión de tecnología para calefacción, mejorar regulación y certificación de la calidad de la leña, entre otras medidas. La nueva estación de monitoreo ofrece datos concretos para tomar medidas concretas. Si los resultados no son los mejores, con más razón hay que trabajar en esto.

El primer paso del problema es reconocer el problema en toda su magnitud. Cuando no se reconoce un problema, o se reconoce parcialmente, se crea otro problema, y eso es lo que está pasando, una vez más. El alcalde de Puerto Varas este fin de semana en la prensa local ningunea los datos de la contaminación ambiental de la nueva estación de monitoreo. Reconoce que hay un problema con la calidad del aire, pero no reconoce los datos de la medición y su representatividad. Tampoco reconoce que hay una relación natural con la comuna de Puerto Montt. Acusa, entre sus diagnósticos como experto en contaminación atmosférica, tal como es experto en pandemia, seguridad, leyes y otras artes, que la medida de declaración de zona saturada es “un error social” para Puerto Varas. Que la estación de monitoreo está mal ubicada, que sólo representa una parte pequeña de la comuna, que no podemos compararnos con Puerto Montt y así nos vamos. De propuestas, de soluciones, poco y nada.

Así, nos volvemos a encontrar en un lugar común y frecuentado. Otra vez tenemos problemas para solucionar los problemas en Puerto Varas. Este tipo de juicios, llenos de certezas y carentes de dudas, caracterizan la tozudez de quien insiste en imponer su opinión personal a todos los conflictos comunales. El respeto por la inteligencia del resto es atropellado por este desborde de asertividad sin mesura. Mientras, quienes critican esta actitud por lo general son víctimas de furiosos descargos unilaterales por parte del alcalde. Los ataques son realizados en los concejos municipales o desde el medio de comunicación que pagamos todos los vecinos desde hace años, para que el alcalde diga lo que quiera por horas y horas y horas, sin que nadie le pregunte algo que vaya en beneficio de la verdad y el justo debate social. Eso no es periodismo, eso es publicidad política. Y ojo, lo pagamos todos.

Mientras, seguimos con el cielo contaminado y seguimos sin tener un plan para solucionar este problema. Para recibir la basura de todas las comunas vecinas y tirarla en el vertedero ubicado en nuestra comuna, ni un problema, pero para crear un plan de descontaminación del aire intercomunal, parten las trabas, los cuestionamientos, los prejuicios. Mientras, los resultados siguen siendo los mismos.

En estos tiempos de pandemia se hace mucho más nítido que la salud de las personas está en directa relación con la salud del medio ambiente, del mismo modo que los problemas ambientales son problemas globales y hay que fortalecer alianzas para enfrentarlos. Trabajar en equipo. Integrar equipos. Intentar al menos. Lamentablemente, perdemos el tiempo. Entonces, ahora en vez de estar hablando del nuevo plan de descontaminación atmosférica para la comuna, clave en estos días en que la pandemia afecta justamente el sistema respiratorio, tenemos que dedicar tiempo a destacar la negación y la desidia de nuestro alcalde frente al aire sucio que todos respiramos. Hay humo tóxico en Puerto Varas.

 

Por: Pablo Hübner