• 07 de Septiembre

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Una de las características que, como especie, nos diferencian de los demás seres vivos es la conciencia de ser, cuestión que está ligada a la búsqueda de sentido para nuestra vida.

¿Quién soy? ¿Para que estoy vivo?

Son preguntas eternas que nos hemos hecho y para cuya respuesta hemos creado escuelas de pensamiento, religiones o distintas herramientas que buscan entregarnos la calma necesaria que nos aproxime a respuestas personales.

La vorágine del presente, el exceso de distractores, nos llevan a una desconexión casi permanente con nuestra intimidad, evitando así el silencio interno.

Silencio que en su profundidad nos saca del tiempo y el espacio que habitamos, esto es, nuestro ser se vuelve infinito.

De este modo, sincronizamos nuestra energía con la del universo y volvemos a la superficie con la claridad necesaria para responder estas preguntas que nos incomodan o asustan.

Hay escuelas esotéricas que al ejercicio anterior lo llaman, un viaje al interior de la tierra desde donde emergemos fuertes, claros y vitales.

En el caso de la cábala judía se viaja entre las sefirot a través de senderos energéticos del árbol de la vida logrando diferentes estados de conciencia entre materia y espíritu para regresar con las respuestas que permiten ordenar nuestro caos.

Existen otras escuelas de desarrollo humano como es el caso del Sistema Biodanza que en respuesta a sistemas terapéuticos y religiones que censuran o invisibilizan el cuerpo, hacen de este un elemento tangible de nuestra identidad, de esta manera, busca potenciar nuestra afectividad, vitalidad, sexualidad, creatividad y trascendencia a través de vivencias donde la música navega por nuestras venas y nos invita a danzar y conectar con otros para sumergirnos en nosotros mismos.

“El otro trae noticias de mí” es una máxima de biodanza que nos empuja a parir las respuestas a estas preguntas tantas veces soslayadas. El otro, de alguna manera se convierte en nuestro espejo.

 ¿Me gusta lo que hago?

¿Estoy donde quiero estar?

¿Vivo con quien quiero vivir?

Preguntas simples que, tomadas en serio, muchas veces incomodan o asustan, por ello las evitamos.

Afortunadamente, en cada sesión trabajamos con el lado luminoso y sano de las personas por ello, lentamente vamos avanzando en las respuestas que nos ayudan a pasar a un mejor estar.

Si como los pirquineros, buscas esa veta de oro que te permitirá desarrollarte humana y espiritualmente, seguramente sabes que existen muchos caminos, unos más cómodos que otros, sin embargo, todos muestran al menos dos elementos comunes.

Primero, es la intención de sanar o de crecer. Si no has tomado conciencia de esto, difícilmente lo lograrás.

¿En serio quieres estar mejor? Ciertamente puedes hacer biodanza, coaching ontológico, constelaciones familiares, o bailar zumba si te acomoda.

Pero ten claro que la solución siempre viene de ti. No pongas tu poder en terceras personas, gurúes, sacerdotes ni maestros. ¡¡El poder está en ti!! No lo olvides.

Segundo, debes perseverar. Los hábitos de salud mental demoran en instalarse, conseguir la mejor versión de nosotros mismos, está íntimamente vinculado a encontrar el sentido de nuestras vidas, y en ambos casos se requiere perseverancia y coraje. Al menos, eso es lo que creemos en Gesto Humano.