Opinión

[OPINIÓN] "Tiempo de acción", por Pablo Hübner

El Heraldo Austral

La vida en Puerto Varas, tal como en la mayor parte del mundo, ya no es como era. No sabemos cuánto va a durar esto, pero sabemos que no será rápido. Y sabemos que no será fácil. Se complica la vida laboral, se echa de menos a la familia, a los amigos. La incertidumbre de lo que se viene corre como el viento que anuncia el temporal, mientras caen las primeras gotas entre cumpleaños no celebrados, matrimonios postergados, colegios cerrados, trabajos perdidos, la vida alterada.

Las autoridades locales, regionales y nacionales han tomado medidas que por lo general se han encontrado con la calificación de insuficientes. Entre presiones, explicaciones y más medidas, pasan los días a la deriva de la incertidumbre. Al menos hay acuerdo entre autoridades y críticos en reconocer que la situación está fea. Que no están resueltos todos los problemas. Que hay más dudas que certezas. Que nunca antes había pasado algo como esto en nuestra historia reciente. Que no estamos tan preparados como quisiéramos. Que considerando el momento que vivimos, se necesita ayuda. La transparencia pública es también el reconocimiento de las debilidades, más aún cuando es precisamente ese reconocimiento el que puede colaborar a las soluciones.

Un liderazgo que reconoce su debilidad en momentos de crisis puede lograr mucha más fuerza que el liderazgo que se jacta de logros que aún no consigue, basado en la fe que se tiene en poder conseguirlos. Mucha más responsabilidad hay en asumir que en presumir. Además, moralmente, la pretensión de control y manejo absoluto no puede ser ejercida al costo de despreciar la ayuda que se puede captar, canalizando voluntariados, integrando equipos, haciendo fuerza. Esta es una emergencia, no es un ejercicio para demostrar capacidades, es el momento de emprender pronto acciones conjuntas. Desprenderse del trono o su anhelo y con humildad abrir la conciencia al espíritu colectivo del servicio público. Quienes tienen la representación de la autoridad deben hacer el llamado y ordenar a todos quienes, desde distintas maneras, recursos y oficios, puedan colaborar.

Si alguien quiere ser voluntario y servir en esta crisis, dónde se inscribe, con quién habla, quién canaliza esa ayuda. Durante la semana leí que tres personas de Puerto Varas estaban desinfectando gratis los vehículos de la locomoción colectiva. Ahí hay un ejemplo poderoso, pero solitario. ¿Cómo se integran los esfuerzos para superar la crisis? ¿Quién ordena y coordina todas estas voluntades? ¿Cómo ampliar el efecto de esta buena idea y llevarla a distintos sectores de la comuna? ¿Qué más se puede hacer?

Con actitud de construir equipos y con creatividad para disponer de esa voluntad colectiva, seguro se logra más de lo que se está logrando hasta ahora. Por cierto, la colaboración no necesariamente implica presencia física, el ingenio puede superar los obstáculos. Si reconocemos que el enemigo del covid-19 es grande, lo lógico es preguntar cómo nos hacemos más fuertes para enfrentarlo, tanto en la comuna, la región, el país y en todo el mundo. Algunos pasos ya se han dado en esta dirección, es cierto, pero hay que apurar el paso.

Los liderazgos que sepan hacer de la participación y su conducción una fuerza, crecerán lo necesario para enfrentar la envergadura de esta situación. Quienes insistan en que este es su momento particular de brillar y demostrar lo súper bien que pueden hacer todo por su cuenta, serán pronto cómplices de un fracaso mucho más grande que la traición de su propia soberbia. Aún es tiempo de reaccionar, pero tiene que ser rápido, antes de que sea demasiado tarde.

 

Por Pablo Hübner