Opinión

[OPINIÓN] Un llamado urgente a salvar el proceso de Admisión 2020: La protesta no puede matar el futuro de miles de jóvenes

El Heraldo Austral

Los eventos acaecidos y que han afectado la rendición normal de la PSU interpelan nuestra convivencia democrática, se trata de hechos graves y no pueden sino ser rechazados pues afectan los derechos y la libertad de los estudiantes, su tranquilidad sus aspiraciones, esperanzas y sueños, así como los de sus familias.  Entendemos que es un hecho enmarcado en los episodios del estallido social y el debate que debe darse sobre los cambios necesarios a nuestro orden social, las instituciones y su legitimidad.

No desconocemos que La PSU ha sido objeto de críticas fundadas en argumentos técnicos, las que han sido conocidas desde hace tiempo (Informe ETSPearson; entre otros), y que son compartidas por buena parte de los especialistas y la ciudadanía.

En lo inmediato, se debe diseñar delicadamente una estrategia para asegurar a los estudiantes que participan del proceso la transparencia, validez y confiabilidad del actual instrumento y sus resultados. Este debiera ser un compromiso de todos y especialmente del Consejo de Rectores. Esperamos que dicho organismo genere los mecanismos necesarios para garantizar a los estudiantes que no pudieron rendir todas o algunas de sus pruebas, que lo hagan en las mejores condiciones para que así estos puedan continuar su trayectoria formativa.

Con todo, no puede olvidarse que la Ley de Educación Superior, publicada en mayo de 2018, crea un nuevo Sistema de Acceso a las instituciones de educación superior, el cual deberá establecer los instrumentos y procesos para la postulación y admisión a las universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales adscritos. Este será un sistema integrado, de cargo del Estado, sujeto a los principios de justicia, no discriminación y accesibilidad universal, el que buscará asegurar una selección objetiva y transparente, considerando la diversidad de talentos, capacidades y trayectorias formativas de los estudiantes. Esto representa una oportunidad cierta de superar razonablemente, y a partir del diálogo técnico y político, las debilidades del actual sistema de acceso, y transitar a uno nuevo, ahora más equitativo.  

 

Consejo Nacional de Educación