Criado en una familia estrechamente vinculada al deporte, el remero encontró en el agua una pasión que terminó convirtiéndose en su principal proyecto de vida. A los 18 años, acumula títulos nacionales y sudamericanos, mientras trabaja para alcanzar sus próximas metas internacionales.
Con tan solo 18 años, Clemente Grob se acaba de consolidar entre los mejores remeros del país luego de colgarse cuatro medallas en el reciente Campeonato Nacional de Remo Series Altas. A pesar de pertenecer a la categoría juvenil, el remero local destacó por quedarse con el oro en la prueba individual de 1x Adulto Masculino, donde se midió ante rivales del calibre de César Abaroa, Andoni Habash o Alfredo Abraham Schussler, todos medallistas en los últimos Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026.
En conversación exclusiva con El Heraldo Austral, el joven atleta recordó sus inicios en la disciplina, destacó la influencia de sus padres en su desarrollo como atleta, analizó su presente deportivo y proyectó su carrera profesional durante los próximos años, apuntando principalmente hacia los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Orígenes e influencia familiar
Clemente es el segundo de cuatro hermanos, nació y vivió sus primeros ocho años de vida en Santiago, hasta que en 2016 su familia decidió mudarse al sur, estableciéndose en Frutillar. El joven atleta relata que él y sus hermanos siempre estuvieron vinculados al deporte gracias a la influencia de sus padres, especialmente de su padre, Reiner Grob, quien fue seleccionado nacional en esquí alpino y compitió en los Juegos Olímpicos de Negano 1998.
A lo largo de toda su infancia, el joven deportista probó diversos deportes, ente ellos el esquí, la disciplina tradicional de su familia que es practicada por sus hermanos hasta la fecha. Clemente aprendió a esquiar a los tres años, no obstante, al vivir en Santiago y luego trasladarse al sur, comenzó a practicar natación y posteriormente remo.
El atleta narra que sus primeros acercamientos a esta disciplina se dieron cuando tenía 10 años (2018), cuando su madre vio un anuncio de la escuela de verano de remo del Club Viento Sur en Pichilaguna. Él y sus hermanos se probaron y finalmente Clemente fue el único que decidió quedarse, encantado por el entorno y la práctica deportiva.
“El hecho de hacer deporte en el agua lo encuentro magnifico, más adelante, cuando empecé a competir, era eso lo que más me motivaba a seguir, me gusta viajar y competir”, destacó Grob.
El punto de inflexión
El verdadero salto competitivo y el momento en que comenzó a tomarse el remo de manera más profesional ocurrió en 2021, cuando se coronó Campeón Nacional Infantil en un bote de 4 personas junto a sus amigos del Club Viento Sur.
A partir de ahí, su crecimiento ha sido exponencial. De hecho, con el objetivo de concentrarse únicamente en su carrera deportiva, Clemente abandonó el Colegio Alemán de Frutillar –donde estudiaba desde su llegada al sur en 2016– mientras cursaba IIº Medio para finalizar sus últimos años escolares en un colegio online, formato que le permite concentrar sus energías en los entrenamientos y competencias de la disciplina.
Durante estos últimos años, Clemente ha cosechado un envidiable palmarés, consolidándose como Campeón Sudamericano Juvenil en cinco oportunidades, Campeón Nacional en dos ocasiones y Campeón Regional de Los Lagos en sus respectivas categorías desde 2019 hasta la fecha.
Sin lugar a dudas, este 2026 ha sido su temporada consagratoria y la más exigente hasta ahora. El primer desafío del año fue el Clasificatorio Sudamericano (Open) de enero, donde consiguió el cupo para disputar el último Campeonato Sudamericano Juvenil, que se llevó a cabo en Brasil durante el mes de marzo. En dicha competencia, el joven remero ganó en las tres categorías competitivas en las que participó, incluyendo pruebas grupales. Luego, en mayo, Clemente compitió en la “Regata Héroes de Iquique” por el Club Viento Sur, y meses más tarde viajó hasta Bulgaria para disputar el Campeonato Mundial Juvenil de remo olímpico.
Además del Campeonato Regional, que se está disputando desde inicios de septiembre y finaliza este próximo fin de semana, el último desafío del remero fue precisamente el Campeonato Nacional de Remo Series Altas, donde se colgó tres medallas de oro y una de plata.
Futuro deportivo
A sus 18 años, Clemente ya forma parte activa de las concentraciones con la selección chilena adulta, siendo uno de los remeros más jóvenes del equipo. En ese sentido, recuerda que hace un par de años veía los Juegos Panamericanos de Lima 2027 como una meta lejana e imposible debido a la exigencia del reto y su juventud. No obstante, gracias a su vertiginoso desarrollo, hoy esa posibilidad está cada vez más cerca.
“Creo que pasa un poco lo mismo con los Juegos Olímpicos 2028, es difícil, pero hace dos años me pasaba algo similar con los Juegos Panamericanos 2027, hay que soñar”, sostiene el joven deportista. No obstante, se toma el proceso con mesura, señalando que, si la oportunidad no llega para Los Ángeles, trabajará lo suficiente como para lograr el sueño en los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032.
Aunque su enfoque principal actual es el remo olímpico tradicional, Grob no descarta en el futuro explorar otras disciplinas como el Beach sprint (remo coastal), modalidad que ya ha comenzado a sumar espacio en los mega eventos deportivos.
En esa misma línea, el remero no cierra la puerta a estudiar una carrera universitaria tradicional en un futuro. No obstante, a pesar de rendir la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) a finales de noviembre, Clemente sostiene que probablemente se tome un año sabático para centrarse exclusivamente en las competencias de remo del 2027, incluida la hipotética clasificación a los Juegos Panamericanos.