• 10 de Octubre

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Alerta sanitaria por hantavirus

María Jesús Hald Meruane

Epidemióloga Facultad de Medicina UNAB


La primera Alerta Sanitaria por hantavirus en la historia de Chile responde a una realidad preocupante. Aunque el virus nunca desapareció, este año ha mostrado una mayor gravedad: se han confirmado 46 casos y 18 fallecidos, con una letalidad cercana al 40%, cifra que exige reforzar la prevención y la vigilancia.

El reciente brote vinculado al crucero MV Hondius, que dejó al menos tres fallecidos tras excursiones en la Patagonia, evidenció que el hantavirus ya no puede considerarse un problema limitado a zonas rurales. El turismo, el cambio climático y la creciente interacción entre las personas y los ecosistemas naturales aumentan los riesgos de exposición a enfermedades zoonóticas.

Chile enfrenta además una situación particular: el virus Andes es el único hantavirus en el mundo con evidencia de transmisión entre personas en contactos estrechos y prolongados. Aunque este mecanismo es excepcional, obliga a mantener una vigilancia epidemiológica constante.

La decisión del Ministerio de Salud es acertada porque una alerta sanitaria no implica una epidemia fuera de control, sino una medida preventiva para anticiparse a un posible aumento de casos. Esa es la esencia de la salud pública moderna: actuar antes que reaccionar.

Las lecciones de la pandemia de COVID-19 son claras. El resurgimiento del sarampión y las alertas internacionales por otras enfermedades infecciosas demuestran que los riesgos sanitarios siguen presentes. Chile cuenta con un sólido sistema de vigilancia epidemiológica, pero ningún mecanismo puede reemplazar el valor de una ciudadanía informada y consciente.

La verdadera alerta no es el virus, sino creer que las amenazas infecciosas pertenecen al pasado. En estos casos, el mayor riesgo comienza cuando dejamos de mirar.