Esta semana, en que Chile celebra la Semana de la Pyme, quiero detenerme en algo que merece mucho más reconocimiento: el esfuerzo de miles de personas que cada día deciden emprender, crear oportunidades y aportar al desarrollo de nuestro país.
A lo largo de mi trayectoria vinculada al emprendimiento y al desarrollo regional, he conocido a hombres y mujeres que han convertido una idea en un negocio, una habilidad en una fuente de ingresos y un sueño en una oportunidad para otros. He visto su creatividad, su perseverancia y, sobre todo, su capacidad para levantarse cuando las cosas no resultan como esperaban.
Por eso, cuando hablamos de las pequeñas y medianas empresas, no hablamos solamente de cifras económicas. Hablamos de personas, familias, empleos y comunidades. Hablamos de quienes arriesgan sus ahorros, trabajan largas jornadas y muchas veces postergan sus propias necesidades para mantener sus negocios en pie.
Las pymes son protagonistas del desarrollo de Chile. Y en las regiones, su aporte adquiere un significado especial: dan vida a las ciudades, dinamizan las economías locales, rescatan la identidad de los territorios y crean oportunidades para que las personas puedan crecer sin tener que abandonar el lugar donde nacieron o eligieron vivir.
En el sur de Chile lo vemos a diario. Está en el agricultor que busca nuevos mercados, en la emprendedora que transforma su talento en un negocio, en el pequeño empresario que contrata a su primer trabajador y en quienes apuestan por el turismo, los servicios o la innovación desde sus propias comunidades. Cada uno, a su escala, contribuye a construir una economía más diversa y conectada con las necesidades de su territorio.
Sin embargo, también conozco las dificultades que enfrentan quienes emprenden. El acceso al financiamiento, la burocracia, los costos operacionales y la falta de redes comerciales pueden convertir el crecimiento en una carrera cuesta arriba. Muchas veces, detrás de una pyme hay una sola persona que vende, administra, paga remuneraciones y busca clientes. Alguien que debe pensar en el futuro mientras resuelve las urgencias del presente.
Y aquí creo que debemos hacernos una pregunta: ¿estamos creando las condiciones para que nuestros emprendedores crezcan o les estamos exigiendo que hagan demasiado con muy poco?
Reconocer el valor de las pymes significa mucho más que felicitarlas una vez al año. Significa construir un entorno que les permita desarrollarse.
Debemos conectar mejor a los emprendedores con universidades, centros de formación, instituciones públicas y empresas que puedan aportar conocimiento, tecnología y nuevos mercados.
Estoy convencida de que el desarrollo regional requiere colaboración. Ningún emprendimiento debería crecer aislado ni depender exclusivamente de la capacidad individual de quien lo lidera. Cuando construimos redes, compartimos experiencias y acercamos oportunidades, multiplicamos las posibilidades de éxito.
Esto es especialmente importante para las mujeres emprendedoras, muchas de las cuales deben compatibilizar sus negocios con responsabilidades familiares y de cuidado. Abrirles acceso al financiamiento, la formación y las redes empresariales no es solo avanzar en equidad: es reconocer un talento que aporta innovación, empleo y dinamismo a nuestra economía.
En esta Semana de la Pyme, pienso en tantas personas que conozco y que, a pesar de las dificultades, siguen creyendo en sus proyectos. Personas que no esperan que las oportunidades lleguen, sino que salen a buscarlas. Que generan trabajo donde otros ven limitaciones y que, con recursos muchas veces escasos, contribuyen a mover la economía de sus comunidades.
Creo que Chile tiene una enorme oportunidad si pone a sus emprendedores en el centro de su estrategia de desarrollo. Porque el crecimiento no se construye solamente desde las grandes inversiones: también nace en un taller, un campo, una tienda, una empresa familiar o una idea que encuentra el apoyo necesario para convertirse en realidad.
Cuando una pyme crece, no crece solamente un negocio. Crece una familia, se fortalece una comunidad y gana futuro una región.