Opinión

[OPINIÓN] La duda de los padres: ¿nuestros hijos(as) perderán el año escolar?

El Heraldo Austral
Foto: Archivo

Vemos que ante el aumento explosivo de los contagios, se ha decretado cuarentena total para la región metropolitana. El creciente optimismo que experimentábamos al percibir que “se estaba aplanando la curva de contagios” o que los datos “se mantenían estables en una meseta estadística”, se fue estrepitosamente al suelo, resurgiendo los temores iniciales y constatando que nos alejamos nuevamente del “retorno a la normalidad”. Uno de los componentes importantes de dicho estado, es el retorno a clases de nuestros hijos(as). Hoy, se aleja esta posibilidad y regresa otra: que puedan “perder” el año escolar. Ante esta incertidumbre y la lógica angustia y desazón de muchos padres, les ofrezco un cambio de mirada sobre el problema. Revisemos dos hechos relevantes:

El primero, consiste en constatar y hacer consciente todo lo positivo que ha significado para nuestra familia y nuestros hijos(as), el hecho de permanecer juntos muchas horas diarias, modificando completamente las antiguas rutinas de vida que diariamente desarrollábamos. Este, ha sido un espacio precioso para apreciar y valorar la importancia de la familia. Pero también, para poder acercarnos a nuestros hijos(as) y fortalecer o desarrollar (en el caso de que no lo hubiésemos realizado antes) el vínculo emocional y comunicacional que siempre debemos tener los padres con los hijos(as). Hemos tenido la oportunidad de redescubrirlos(as), disponiendo de todo el tiempo necesario para ello, sin que las extensas jornadas laborales nos alejen. Como padres, hemos podido disfrutar en este tiempo, el crecimiento personal de nuestros hijos(as) y hemos ejercitado nuestras habilidades parentales para comunicarnos con ellos(as). Seguramente, hemos tenido tiempo para conversar algunos temas para los cuales nunca alcanzaba el tiempo o las ganas. O sea, todo este tiempo transcurrido sin que ellos(as) asistan a su colegio, no se ha perdido. Ha cambiado el foco. Hemos aprovechado este tiempo para desarrollar habilidades y vínculos familiares, que les servirán para toda la vida y los ayudarán en el difícil camino para lograr sus sueños. Podríamos asegurar como padres, que en lugar de haber “perdido” tiempo, hemos ganado acercamiento y confianza con nuestros hijos(as).  

El segundo, consiste en conocer algunos datos importantes sobre lo que puede ocurrir, una vez que nuestros hijos(as) egresen de la educación escolar. Un porcentaje no menor de alumnos que ingresan a la educación superior en primer año, se cambian o retiran de la carrera elegida por causas que no son económicas, sino más bien ligadas a desorientación vocacional y falta de algunas habilidades personales. Según cifras del MINEDUC, durante el 2018 el 53% de los alumnos universitarios se retiraron o cambiaron de carrera, “perdiendo” el primer año de estudios superiores. A nivel de los Institutos profesionales (IP), esta cifra se acercó al 48% y, en los Centros de Formación Técnica (CFT) la cifra fue cercana al 46%. En otras palabras, muchos jóvenes por diversas causales, “pierden” su primer o incluso, segundo año de estudios superiores, hasta estar seguros de la carrera que van a estudiar finalmente.

Entonces, ¿no será mejor que como padres, nos esforcemos en “invertir” nuestro tiempo en desarrollar habilidades y fortalezas personales en nuestros hijos(as)?...aprovechando este momento en que disponemos de las condiciones para desarrollar esta tarea en nuestras casas. Bajo este prisma, en lo personal, no me importaría que mi hijo(a) no regresara a clases presenciales y los contenidos más importantes los adquiera a través de clases on line. Me parece mucho más importante, trabajar en desarrollar habilidades y competencias personales, que le permitirán tener confianza y seguridad al planificar su futuro y no estar desorientado al egresar de cuarto medio. Serán herramientas para el éxito.

Gonzalo De los Reyes Serrano

Magister en Educación; Coach en Parentalidad Positiva.