Opinión

[OPINIÓN] "Primavera 2021", por Pablo Hübner

El Heraldo Austral

El toque de queda pronto llegará a su fin. La probabilidad de que se termine el Estado de Emergencia es una realidad. La calle y la noche han sido un lugar privado, donde quienes burlan las normas saben que están transgrediendo. Volver a la noche es recuperar la libertad. La noche es importante, no sólo para la economía, sino para la vida misma. La noche es una clara señal de nueva normalidad después de la nueva normalidad.

El probable fin del toque de queda coincide con la llegada de la primavera, tiempo de cambio y de comienzo. El color de las flores en Puerto Varas es una manifestación que no pierde adherentes y que no pasa de moda. Este año ha sido histórico. Como si fuera una serie de televisión, el 2021 ha sido la segunda parte de la pandemia, marcado por la masificación del exitoso proceso de vacunación y la definición de protocolos. También ha sido el año del profundo maratón electoral. Nuevos cargos, nueva institucionalidad, nueva distribución del poder, nuevos protagonistas en el debate local y nacional.

Se inician los tensionados cargos del gobernador regional y el delegado presidencial. Se inician nuevos gobiernos municipales, y se renueva la asociación de municipalidades de la cuenca del lago Llanquihue. También inicia su trabajo la Convención Constitucional. El optimismo y el pesimismo de este proceso inédito se expresa en los distintos medios de comunicación y en las redes sociales. Las relaciones oscilan, las voces críticas y en defensa varían entre la campaña de desprestigio y los inexcusables hitos de los últimos días. La situación del engaño sobre la enfermedad del convencional Rodrigo Rojas Vade conmociona el proceso. El caso es increíble en toda la dimensión de la palabra. Nadie sabía nada, nadie sospechaba nada, hasta que el medio La Tercera, en una entrevista, sorprende con la verdad. Esta no fue una confesión voluntaria, fue una confesión luego de ser pillado. Lo que pasará con su lugar aún no está claro, más allá de su renuncia.

Mientras, avanza el proceso electoral para definir la presidencia y el próximo parlamento. Los nombres de las candidaturas surgen luego de un proceso de primarias, consultas particulares, apelaciones y reclamos. En el camino incluso quedó un intento de candidatura presidencial impugnada por tener las firmas requeridas ante un notario que estaba muerto.

Los nuevos procesos asociados a la localidad: gobernador regional electo, delegado presidencial, gobierno municipal, asociación de municipalidades de la cuenca del lago Llanquihue, tendrán que avanzar en el marco de la post pandemia, la reactivación, la inflación, la crisis climática con su sequía, el proceso del debate de la Convención Constitucional y la atención de la elección parlamentaria y presidencial, tanto en su primera vuelta como en la probable segunda vuelta.

Uno de los temas clave del debate será el centralismo y la distribución del poder. En esto las localidades y sus representantes tienen mucho que decir y también mucho que demostrar. No sólo ser ejemplo de confianza desde la participación ciudadana vinculante, sino como ejes de acción concreta ante necesidades concretas. 

La respuesta ante muchos problemas puede ser, sí, puede ser, tener que hacer un diagnóstico, evaluación, análisis, socialización, pero esa respuesta no durará mucho tiempo. La participación convoca paz, pero tiene una medida acotada de meses para contener esa paciencia. La mochila de pendientes es pesada y el futuro pide. Estrechar los tiempos entre las necesidades, las oportunidades y las soluciones, es parte de la responsabilidad.

La primavera de 2021 no es como la del 2020. Ya no es plena pandemia y no es pleno estallido social. Ahora se trata de la post pandemia y de la institucionalización política para superar la crisis de confianza. La articulación entre los procesos que están en curso y los que están por definirse deben encontrarse en planificaciones concretas de trabajo. Lo urgente y lo importante está cada vez más cerca, pero van en paralelo. La incertidumbre se aquieta ante la claridad de las metodologías deliberantes y los plazos. La épica se consolida en el tránsito entre el proceso y los resultados.

Por: Pablo Hübner