Opinión

[OPINIÓN] Suspensión de clases por coronavirus: ¿Quién se preocupa de los adolescentes?

El Heraldo Austral

Las cuarentenas preventivas que afectan a los colegios han generado una preocupación generalizada respecto de cómo manejar a los niños en casa. Para la sicóloga de la Red Cognita, Soledad Casal, los jóvenes también presentan angustia y ansiedad frente a esta situación de aislamiento, y entrega consejos para que ellos puedan aprovechar de la mejor manera esta experiencia.

El coronavirus y la necesidad de aislamiento social han cambiado nuestra forma de convivencia. Gran parte de la población adulta ha variado su rutina laboral, adaptándose al teletrabajo, y el llamado a los padres es entregarles apoyo y contención a los niños en casa.

Esta nueva forma de vivir el día a día genera sentimientos de ansiedad en todas las personas, pero hay un grupo etario al que hay que prestar especial atención: los jóvenes, que muchas veces, por las características propias de la etapa que atraviesan, presentan mayores dificultades para pedir voluntariamente ayuda o consejo y manifestar sus sentimientos.  

“Tal vez se podría pensar que los adolescentes están felices por no tener que ir al colegio, pero esa es una sensación momentánea. Para los jóvenes es muy importante tener un grado de certeza en sus vidas: saber a qué hora comienza el colegio, qué pasa si no hacen la tarea, cuándo van a poder ver a sus amigos, contra quién será el próximo partido de fútbol. El coronavirus nos ha quitado la posibilidad de prever la normalidad de la vida diaria, y eso genera sentimientos de preocupación, nerviosismo e incertidumbre”, señala Soledad Casal.

La profesional aclara que esas emociones son “totalmente normales”, y si bien nadie sabe con certeza cuáles serán las medidas que tome la autoridad sanitaria ante esta pandemia durante las próximas semanas, los jóvenes sí pueden prepararse para enfrentar mejor una eventual prolongación de este aislamiento social.

Soledad Casal entrega a los adolescentes los siguientes consejos:

1.- Tiempo: Al no ir al colegio ni tener que trasladarte tendrás más tiempo para ti. Céntrate en ti mismo y sé el dueño de tu tiempo para encontrar nuevas formas de utilizarlo. Para aprovecharlo al máximo escribe una lista todas las noches de las cosas que necesitas y deseas lograr al día siguiente, así como las divertidas que quieres hacer. El mayor desafío y amenaza para tu tiempo es tu celular o computador. Sé su amo, no su esclavo.

2.- Ritmo: La vida se ralentiza en circunstancias cambiantes como estas. Disfruta el ritmo más lento de la vida. Trata de estar “en el momento” y aprecia las cosas simples en vez de pensar demasiado en aquello que está fuera de tu control. Tienes la oportunidad para detenerte a reflexionar, conectarte con tus emociones y experimentarlas sin juzgarlas. Tómate el tiempo para hacer las cosas para las que normalmente dices no tener tiempo: ejercicio, mindfulness, dormir.

3.- Oportunidad: Las circunstancias cambiantes significan que podemos hacer las cosas de manera positiva. Intenta ver esta crisis como una oportunidad, por ejemplo, de aprender más allá del plan de estudios: explora temas que te interesan, comienza a aprender un nuevo idioma, lee ampliamente, escucha música diferente, aprende sobre personas inspiradoras.

Vive este momento como una oportunidad de ejercitar ayudando a otros menos afortunados en tu barrio. Por ejemplo, pasear al perro de una persona mayor, ayudarlos con sus compras, etc.

4.- Información confiable: Es fácil perder de vista los hechos y el contexto por toda la cobertura del coronavirus existente en las noticias y redes sociales. Utiliza fuentes de información acreditadas para buscar actualizaciones, como canales de noticias nacionales y sitios web oficiales.