En estudios realizados por la Institución, se destaca el hecho de que en Pandemia, se quemaron proporcionalmente más los menores de 5 años, aumentando la proporción de quemados por líquidos calientes -especialmente por volcamiento de una taza de agua, té o café, hervidor o sopas instantáneas que vienen en envases flexibles- y encontrándose también un aumento en las quemaduras eléctricas por manipulación de un alargador.