En las tardes de cacho en el Hotel Heim se juntaba mucha gente, desde el Gobernador, al Alcalde, policías, bomberos, todos amigos, a matar un poco la tarde, porque en Puerto Varas, a las 7 de la tarde, las calles eran un desierto.
“Añoranzas de Puerto Varas”, Juan Barrientos Oyarzún, “El Diario Austral”, 17-10-199.