• 19 de Abril

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En las películas de acción frecuentemente es el propio bandido el que – después de cometer el crimen- da la voz de alarma urbi et orbi para encontrar un escape en la confusión.

Lejos de ensalzar el realismo gringo de este tipo de películas, lo uso para graficar una estrategia inmoral que como otras, es hoy habitual en la política pequeña. Esa política enferma de hubris, peligroso síndrome del trastorno de la personalidad mezcla de narcisismo mesiánico, delirio de grandeza y locura, que hoy nos invade y que tiene en jaque la democracia en el mundo y también en nuestra pequeña comuna.

Es la estridencia, improvisación y apuro de la reacción publicitada por nuestro alcalde y su séquito de transformistas frente a la insostenible situación que “sorpresivamente” (luego de tres años de supuesta fiscalización) enfrenta  su administración  frente al gigantismo de un Vertedero que amenaza no sólo una crisis sanitaria provincial sino también, un terremoto electoral para sus elegidos.

Dicho estrépito publicitario en los medios y RRSS ha devenido en matonaje comunicacional contra los Concejales que legítimamente llaman a profundizar la discusión en torno a la Laja e integrar las instituciones que son fundamentales  Gore, SMA y Contraloría para encontrar una salida responsable y que de garantías técnicas, financieras y legales a la ciudadanía.

Porque, qué es en realidad La Laja hoy? Puede esta aberración sanitaria aún en las mejores manos alcanzar los estándares ambientales de mitigación de lixiviados, gases y vectores que exige el protocolo mínimo según norma sin iniciar cambios estructurales inmediatos (desprovincialización por ejemplo)? ¿Cuántos años de pasivo ambiental podemos esperar de La Laja aún deteniendo de inmediato los nuevos flujos de recepción de deshechos? Qué costo tendrá la contención durante esos años de las externalidades que emanarán de La Laja y quién será responsable de financiarlos hasta su total desactivación? Cómo se harán jurídicamente responsables los miembros de la Asociación de Municipios si Puerto Varas continúa siendo el único titular de la RCA? Cómo proteger la vulnerabilidad jurídica en que se encuentra el Municipio de Puerto Varas por su intempestivo despliegue comunicacional de dar término anticipado a un Contrato que se asemeja más a un mandato del actual operador de la Laja, provocando así un atropello de los principios básicos del debido derecho que ya judicializó la relación, con un Recurso de Protección a favor de Inter Aseos? Cual es el Plan de Emergencia inmediato  para acoger en un lugar adecuado durante las crisis a las familias que en forma más frecuente y grave sufren de los efectos nocivos de emanaciones y vectores? Cual es la figura legal que permitiría convertir al “Fiscalizador” en el “Gestor y Recaudador” del objeto de esa fiscalización si eventualmente la Asociación tuviera que hacerse cargo de esta bomba ambiental y sanitaria? Puede la SMA disponer en este caso de un veedor in situ que de garantías de la efectividad técnica de la gestión municipal y la Contraloría de uno que garantice el manejo financiero probo y eficiente de esta eventual “estatización transitoria”?

Resulta así evidente que sin el concurso y compromiso coordinado y trasparente en recursos, gestión y fiscalización desde los Concejos Municipales, del Gobierno Regional, de la Superintendencia del Media Ambiente y de Contraloría desde el origen, no hay esperanzas  de una estrategia de solución realista que de mínimas garantías a la comuna, la provincia  y la región.

Hoy Puerto Varas está ad portas de ser víctima de un cataclismo ambiental y sanitario. Su solución debe primar por sobre el histrionismo, estridencia y matonaje de nuestro municipio. Necesitamos una Mesa Sanitaria Provincial abierta, adonde las mejores ideas y las instituciones y empresas más idóneas de verdad sean los protagonistas. Más adelante los responsables, desde Aleuy a Gárate, pasando por Bahamonde y Berguer darán cuenta a la ciudadanía de la gravedad  de su complicidad y de su error.