Opinión

[OPINIÓN] Mas peligrosos que el covid-19

El Heraldo Austral

Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba, como es afuera es adentro, como es adentro es afuera. Estas leyes milenarias que parecen mas propias del esoterismo y que recién están empezando a ser reconocidas por la ciencia, son el camino para construir una nueva forma de mirar y de instalarse en el mundo que vivimos y que ha sido construido e interpretado en base a nuestra clásica mirada dual de las cosas y de los conflictos, o mas bien de los eventos que vivimos como conflictos. Un buen ejemplo de esto es el juego de suma cero que señala un tipo de negociación en que lo que uno gana es lo mismo que lo que otro pierde.

En otro plano, lo anterior es posible aproximarlo a la definición que señala a la libertad como aquel espacio de acción propia cuyo límite es el espacio de acción del otro, cuestión que nos lleva a entender, la libertad, como un capital que tratamos de acumular en nuestro favor y por consiguiente aumentar nuestro poder, así como también a verla como un recurso dado de la realidad.

Sin embargo, si pudiéramos percibir nuestra libertad como consecuencia de la del otro y viceversa, podríamos pasar a la lógica del ganar ganar, posibilidad que por cierto es mucho mas trascendente que una estrategia de negociación mercantil.

Volviendo al inicio entonces, podemos observar las implicancias concretas de estas leyes herméticas de que lo que es arriba es abajo y lo que es adentro es afuera.

Complementariamente, distintas culturas ancestrales han ubicado este inicio de milenio como el fin de una época que en el occidente actual muchos han interpretado como el fin del mundo, cuando en estricto rigor, solo se trata de un cambio de era y así como el parto de una mujer o de cualquier especie viva, conlleva un período de gestación que finaliza en un doloroso y maravilloso nacimiento. Lo que hoy está ocurriendo en el planeta es exactamente eso. La muerte de lo viejo y el nacimiento de lo nuevo, es el paso que en algunas tradiciones iniciáticas se realiza en las ceremonias de iniciación en que se muere a lo viejo y se nace a lo nuevo. Es normal entonces que este proceso que nos tocó en suerte presenciar, mucho más amplio que la pandemia actual y que tal vez empezó con el movimiento hippie, traiga miedos dolores y esperanzas ya que el gran desafío de la generación actual, es pasar de nuestra clásica mirada dual a una mirada sistémica y holística, en donde cada quien se vea integrado y no como ente separado y antagonista de recursos y bienestar. Esto significa vernos y sentirnos parte del todo y no como individuos autosuficientes, porque estamos no solo en condiciones sino también en la obligación de compartir.

Yo estoy bien en la medida que el otro está bien. Yo soy con el otro porque en el aislamiento carezco de sentido y viceversa. Como decía el creador de la biodanza, el otro trae noticias de mi.

Este cambio de era, no me cabe dudas que impactará y se manifestará en la intimidad humana así como en las estructuras sociales, la justicia, el sistema económico, la educación, la relación entre hombres y mujeres. Estos cambios que ya se están manifestando, serán profundos y revolucionarios, pero a diferencia de antaño esta revolución no será a partir de la toma de La Bastilla ni del Palacio de Invierno a través de las armas o cortándole la cabeza a los reyes, si bien tampoco habrá exención de dolores y muertes en el amplio y literal sentido de la palabra.

En esta línea, la primera víctima que cada quien debe conseguir es la de nuestro ego que nos ha llevado por milenios a pensar que somos una forma de vida privilegiada, capaz de vivir en la autarquía biológica, ignorando las otras formas de vida tan necesarias para nuestra subsistencia. Una señal interesante, entre muchas, es lo observado en estos meses de descanso y auto regulación planetario, es que la flora y la fauna en todas partes se ha empezado a manifestar de manera exuberante. Lo anterior, debiera interrogarnos acerca de ¿cual es el aporte que como especie hacemos al sistema viviente?. Lamentablemente, es posible concluir que somos mas peligrosos que el covid-19 y el sistema planetario busca sanarse de nuestra presencia tal como la manifestamos.

 

Alberto Vásquez Montenegro

Profesor de Biodanza Coach Ontológico

Constelador Familiar (en formación)