Opinión

[OPINIÓN] "Primarias municipales y la independencia política", por Pablo Hübner

El Heraldo Austral

El 50% del año 2020 está cumplido. Entramos al segundo tiempo. Cada vez falta menos para dar inicio al proceso electoral municipal. El primer capítulo, las primarias municipales para el cargo de alcalde.

Las primarias surgen como una manera democrática para que los adherentes a conglomerados políticos específicos determinen un candidato único. Quienes compiten y pierden la elección por lo general se predisponen a trabajar por el candidato que ganó el proceso y de tal modo, llegar unidos a la elección municipal. La primaria tiene un aliento de camaradería, para así enfrentar contrastes y estilos, con la altura de quienes saben conducir sus diferencias y superarlas en virtud de una mirada común más importante que el nombre específico en la papeleta.

El último proceso de primarias para el cargo de alcalde que se realizó en Puerto Varas estuvo cargado de polémicas en todos los sectores. Fue una primaria experimental, en que más que votaciones en urnas, se hizo una encuesta telefónica. Los resultados de la encuesta nunca dieron las garantías necesarias de un proceso fiel para la definición de los candidatos. Los vencedores, en algunos casos, se proclamaron antes de tiempo y los perdedores, reclamaron injusticias en el proceso. Apelaciones al partido central, anuncios de renuncias y otros recuerdos que son parte del pasado, pero no del olvido.

Esta vez, la primaria que se realizará en unos meses más, será diferente. Al menos hasta ahora, todos los que han proclamado que serán candidatos para el cargo de alcalde resulta que también son independientes. Quienes antes no lo eran, ahora sí lo son. Esta independencia se explica sobre todo por una cuestión instrumental. Si antes sumaba ser parte de un partido, te ayudaba a conseguir fondos y votos, hoy resulta que no tanto, porque la militancia obliga someterse al proceso de la primaria electoral. Además, obliga a ser parte del partido, su reputación, sus ideas a nivel central y sobre todo, sus decisiones.

La ganada mala fama de los partidos políticos, la falta de confianza en el proceso de primarias, junto con la mala relación que hay tanto al interior como entre los distintos conglomerados políticos, genera en parte esta realidad en que los candidatos para el cargo de alcalde probablemente serán en su mayoría, independientes. Con esto, el proceso de primarias será pálido. Incluso, podría no ser de todo.

Ser independiente porque conviene es tan vulgar como ser militante de un partido político porque conviene. La adhesión, ya sea a la independencia o al partido político, debe ser motivada por el carácter que el servidor público encuentra en las ideas y las sensibilidades que mueven su anhelo de ser representante. Una decisión que merece ser basada más en la identidad que en el interés y la conveniencia.

La declaración de independencia no puede ser un disfraz de una militancia velada, así como la militancia no puede ser motivada apenas por una decisión de candidatura personal. La comunidad necesita realismo para enfrentar el nuevo proceso electoral. Entonces, volvemos la gran crisis ética de nuestro tiempo. Nuestros políticos, potenciales candidatos, hacen lo que creen, o hacen lo que les conviene. ¿Sus decisiones de militancia o independencia se basan en cálculos o en convicciones? La mejor primaria municipal hasta el momento sería decir las cosas como son. Simplemente, las cosas como son. ¿Es tanto pedir?

 

Por: Pablo Hübner